¿Estoy aquí porque quiero, o porque quiero estar aquí estoy?
En esta nueva manera de entender el mundo y quererme de nuevo -resilencia, lo llaman ahora, cuando quieren decir sexo-, veo como unas cosas se transforman en otras por arte de magia (o hipnosis, no sé muy bien). Cómo el conformismo es adaptabilidad y siempre vence, por supuesto, el que logra materializarse más tiempo y ahora, por lo visto, más lejos.
Este sabor a metálico en la boca a veces, como si te hubieran dado un golpe de esos que decimos que saben a peras... ¡Pues eso! El que es pera, si quiere que se pele o se deje pelar. Para todo lo demás...
jueves, 11 de septiembre de 2014
martes, 2 de septiembre de 2014
10 cosas que no sabía sobre la discapacidad
1. No tiene relación directa con comer
membrillos, al menos hasta donde yo sé (con el tocino un poco… ¡creo!).
2. Lo mismo da que la tengas (¡certificada y
con tarjeta! ¡ojito!) que no, sigues sin entender una mierda de qué va todo
esto.
Y… básicamente ya.
Las otras ocho las
omito, o mejor dicho ni las pienso, que en términos económicos algunos
espabilaos dirán que me las ahorro. Pero en este sinsentido de ver patrones
donde ciertamente los hay (y léase “los hay” como “nos los sacamos de la
manga”) y hacer miles de listas de cosas que deberías hacer antes de cagar esta mañana y demás
utilísimos consejos para la vida metafísica de hoy en día, quería yo contribuir hoy con mi granito de agua.
¡Ays! ¡Que me lío!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)