Y como curiosidad a destacar, que me ha hecho
reflexionar personalmente, opino que recoge perfectamente en una sola frase esa
dualidad en la que se encuentra ahora mismo Colombia… y toda Latinoamérica (¿y
todo el mundo, toda la Historia de la Humanidad, todos los individuos?)
<<Era
la misma casa, sin duda, sin ser la misma: parecía más joven, y a la vez más
antigua.>>
La casa con luces de quinqueles y establos de caballos donde
acontecían violaciones de estandartes populares de la liberación del país. La
misma hacienda que con sus muebles
franceses de importación representaba entonces la emulación del avanzado
continente europeo que venía a evangelizar espiritual, moral e intelectualmente
a gentes que ya tenían su propia espiritualidad, moralidad e inteligencia.
<< No sabía, y aún
lo ignoro, si los fantasmas existen, y si es así, si puede haber un fantasma
que venga del futuro, no del pasado.>>
Si no es una tontería que se
asusten el uno del otro y el otro del uno, en vez de aprovechar esa conjunción
de tiempo y espacio para hacerse el amor, en vez de gritarse de miedo. Para
aprovechar todo lo bueno que te trae la tradición del pasado y lo que te aporta
la visión de futuro… y todo eso en la colisión que es el presente.