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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Neverendingestooooriiiiiii, lalala

Sigo.

Sigo dándole vueltas a esto del poder y el privilegio que por alguna razón siento que tengo -¡y que no tengo!-

<< Quien detenta el poder no sufre discriminación, sino que, en algunas ocasiones, logramos incomodar por un instante algunos de sus espacios de privilegio. >>


Si lo reduzco todo a un toma y daca, pues a veces doy y a veces recibo. A veces a gente concreta, con nombre y apellido, a veces a gente anónima y lejana que ni conozco. A veces en forma de género, número, religión, capacidad o raza...



la vieja Morla: Todo se repite eternamente: el día y la noche, el verano y el invierno.. el mundo está vacío y no tiene sentido. Todo se mueve en círculos. Lo que aparece debe desaparecer y lo que nace debe morir. Todo pasa: el bien y el mal, la estupidez y la sabiduría, la belleza y la fealdad. Todo está vacío. Nada es verdad. Nada es importante.

¡Qué vergüenza! Sólo porque tu cerebrín se te ha secado dentro de la cabeza crees que puedes rechazar los grandes misterios, ¡viejo zoquete!

martes, 12 de noviembre de 2013

Reflexiones 1

Vivimos en una sociedad preponderantemente dominada por casi todos los valores que algunos defienden a ultranza. Ser eficientes, útiles, prácticos... La Ciencia y la Razón como baluartes indiscutibles de toda decisión. Denostando los sentimientos, la capacidad de admitir, aceptar y convivir con las limitaciones cuando no se puede uno escapar de quien es ni de sus sentimientos, que no por mucho reprimirlos dejan de existir [...]

Desde pequeñita he vivido creciendo en una sociedad machista, racista y localista. Lo de cogerle tirria a los mayores ha sido de una generación a otra, y ahora parece que van los niños detrás ¡qué horror! no quedará nadie para ser feliz con sus privilegios.

Tratamos mal al niño porque pregunta, al mayor porque es pesado, a la mujer porque engendra [a sus] hijxs por encima de todo, a los pobres porque son unos vagos, a los inmigrantes por nacer donde han nacido, a los gitanos por no ser payos, a los sordos por no oir... ¡y sigo y nunca paro! ¡los animales! ¡las plantas! ¡la vida!

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El caso es que yo me siento todavía culpable. Culpable por mis privilegios, y a la vez por no tener todos los esperables (por dudar con certeza si la ciencia y la eficiencia como valor supremo valen) También por ser mujer, por ser discapacitada, por robar a mis compañexs sin aportarles nada, molestando porque se sienten mal al no poder [yo] hacer lo que sin mí harían sin duda. Me siento culpable por querer desear "ser normal", por creer que este sistema, en general, no sirve. Por no creer en la educación formal, ni en el progreso, ni en la tecnología... Porque además, según lo digo, me espetan que entonces cómo iba a poder escribir, caminar, mismamente vivir. Entonces tienes que abandonar esa crítica intrínseca que sientes y te recorre todo el cuerpo y debes, además, transformarla encima en agradecimiento. Agradecer la luz eléctrica, la medicina, los I-pads, ¿a pesar de todo? ¡Sí, por supuesto! A pesar del desequilibrio social, de especies, para con el mundo. A pesar del miedo a la muerte, a tus compañerxs -cuando no a ti mismx- a pesar de negarme quién soy y lo que quiero durante todos y cada uno de los días de mi vida.

Hay que estar agradecida a la opresión que nos permite vivir "más y mejor" en cantidad, primando frente a la calidad. Nos estamos convirtiendo en predadores y yo solo quiero ser ñu, elefante, oveja, girafa ¡escarabajo pelotero! roca, gema, piedra...

lunes, 11 de noviembre de 2013

Reflexiones

A veces pienso que si hubiera nacido fuera de todo esto, ya habría muerto más veces que un gato ¡solo mírame ahora! para ver que, de hecho, un par de veces ¡al menos y contando por lo bajo! ya he resucitado. Y me pregunto yo sola susurrando si estaría dispuesta a asumir las consecuencias; a morir, a sufrir, a pasar dolor, hambre, frío, sueño... ¿durante cuánto tiempo? El dolor me cuesta, el hambre... Una muerte digna se me representa casi tan difícil de concebir como una vida digna a día de hoy. Sin embargo nos convencemos unos a otros que se está bien aquí, en esta cárcel, porque nos libera de todos esos demonios. Y ciertamente se está bien. La capacidad de adaptación mental del ser humanx es verdaderamente admirable. (Si yo me quiero tal y como soy ahora, tetrapléjica, calcula el ego invertido en la historia de las humanidades). También me apartaría con gusto para dejar espacio a aquellxs con más ego que yo, que lxs habrá, me figuro, para que sean ellxs lxs que hagan aquello que tengan que hacer. Los que se muestran más seguros, con iniciativa... todas esas características buenas que deben tener para que te cojan en cualquier empresa "líder en su campo".

Y en realidad estoy agradecida a la vida, y la vida trae consigo todas estas... triquiñuelas. Estoy &encantada de haberme conocido, lo confieso& (y a veces no. Y a veces me da igual, porque todo da igual ¿verdad, Vieja?)

Somos todos pequeños asesinos en potencia, pequeños tiranos. La globalización nos trae la cómoda invisibilidad de ver cómo nuestros actos cotidianos afectan negativamente a nuestros semejantes; animales, plantas y piedras. ¡Nos da igual! Porque no lo vemos, porque la consciencia no abarca todo lo que realmente estamos causando cuando estamos produciendo/consumiendo. La venta en el mercado internacional, el ansiado aumento de empleo. Consumimos &naranjas en agosto y uvas en abril&, priorizando nuestras apetencias a la Naturaleza. Y es que quizás nuestra naturaleza sea, al fin, de esa sabia manera. Autodestructiva. Nacidos para inmolarnos, la humanidad camina hacia su propio suicidio dejando colgajos de _____ por todos lados. &No todo está perdido& porque tampoco hay nada ganado.

Creo que tenemos un desdoblamiento de personalidad considerable en esta sociedad. Por un lado intentamos ser felices cada día, estar agradecidxs de lo que somos, hacemos y tenemos. Y por otro no soportamos ser, hacer y tener. Y entremedias todo el abanico infinito de posibilidades que te imagines.
Yo no quiero desdoblarme, ni dividirme. Ni ser parte activa de esta gran comedia de salón ejecutada en el backyard de algún dios aún no inventado. Aunque ya estoy demasiado dentro de la obra y, si bien quisiera no tener apuntador, ya sé que sin él me quedaría parada, cual tetrapléjica.

sábado, 9 de noviembre de 2013

ciudadanx de pleno derecho

Bueno...

Por aquello que me toca de cerca, ahora que estoy intentando volver a quererme a mí y al mundo (ie. sociedad) desde la perspectiva de quien soy y dónde/cómo me he criado y quedado y tal... 

He leído un post de un hombre estadounidense blanco que fue a una convención que iba a tratar el tema de la discapacidad y resultó que el lugar donde se celebraban las jornadas era inaccesible. Él, en silla de ruedas, no pudo entrar ¡después de haber llegado hasta allí! [peripecia que también relata en su post. Y es que moverse siendo dependiente físico no es fácil -lo aclaro para los q no seáis dependientes físicos q seréis la mayoría-] y escribió sus impresiones, indignación y reflexiones que compartió en su blog.

<< I cannot help but conclude she and all others present who were about to spend seven hours discussing disability assumed a scholar with a disability would not be present. [...] I was angry and humiliated. [...] Access and inclusion was never valued. Inclusion was never deemed a priority. [...] How can people supposedly interested in disability appear to be content excluding the voices of people with a disability >>

I agree.

Lo que me llama la atención es que esta persona -y los yankees en general, por lo que he venido viendo...- tenga tan clara la determinación de verse como ciudadano de pleno derecho (exigiendo incluso más que rampas) cuando a mí solo me sale todavía agradecer que me levanten en volandas cuando este mundo pensado para los "bipedal people" me pone escaleras, bordillos, mesas altas.. en 6 de cada 5 establecimientos. Por no hablar de baños accesibles, rutas naturales y un larguísimo etcétera de nunca acabar. Que me siento yo pequeñita y culpable de molestar cuando la gente achaca a mi falta de movilidad que ellos pierdan unos minutos valiosos esperando que me acomode en el autobús -cuando ha resultado por una vez que la rampa funciona-, cuando obligo a mis amigxs a hacer rutas sencillas y aburridas, tardes alrededor de una mesa, viajes donde la logística vence a cualquier iniciativa casi antes de empezar, así que no empiezan, mueren las ganas en el interior de mi cabeza... 
En fin...
Tengo todavía q trabajar mucho en mi autoestima, supongo, porque exigir a lo yankee como si mereciera derechos sociales y laborales todavía no me atrevo, que estoy de prestao y soy más exterminable que la mayoría de los que me están leyendo y eso, quieras que no... ¡así nos va! Pero es que, ciertamente, podría ser peor. ¿Está mal agarrarse a eso?

Por otro lado y también por la otra gran parte que me toca... ¡intérpretes! Que entiendo que esto de la silla es como muy obvio y la gente enseguida se da cuenta de las barreras arquitectónicas (aunq hay muchas más, pero ese sería otro tema) que tenemos y que nos impiden acceder a eventos que muchxs dan por sentado. Pero ahí tenemos información a mansalva en medios auditivos y/o visuales

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<< No puedo más que concluir que ella y las otras personas que estaban a punto de reunirse durante más de siete horas para debatir sobre la discapacidad asumieron que un licenciado con discapacidad no formaría parte de su comitiva. [...] Me sentí enfurecido y humillado [...] No se evaluó en ningún momento de la preparación del evento el acceso y la inclusión, las cuales no se consideraron en ningún momento como prioridades. [...] ¿Cómo pueden, personas supuestamente interesadas en la discapacidad, excluir las voces de las personas con discapacidad? >>

Estoy de acuerdo.

lunes, 4 de noviembre de 2013

una de civil rights

Ahora que tengo más tiempo, o que me invento que lo tengo, aprovecho para ir a sitios de mi lista que tenía apuntados desde hace meses. Uno de ellos era el Museo Afroamericano... ¡que se abrirá en el 2015! jarl ¡pues sí que me cunde a mí el tiempo libre!

Mi gozo momentáneamente en un pozo, resolví enseguida meterme en el museo de Histora Americana a secas - se ve que los Americanos son solo los colonos blancos, porque los negros y los nativos tienen los suyos propios (museos, digo)-. Pasé a una sala con objetos míticos como la Rana Gustavo, los guantes de boxeo de no sé quién, la chupa famosa de no sé cuál... Y entonces vi que había una sala dedicada a la emancipación negra, que era lo que en realidad iba yo buscando, no sé por qué... "CUERPO LLAMA" que dicen los Sordos españoles.

Estaba estructurada en dos secciones, una que explicaba la lucha de los esclavos africanos por conseguir la libertad (¡se vendían negros como se venden ahora coches de segunda mano!) que concluyó con la proclamación de la emancipación en 1863, y otra de su desobediencia pacífica y civil para conquistar los derechos sociales (los lugares públicos estaban divididos para el uso de blancos y negros -white and colored-) que dio lugar a la aprobación de la ley de los derechos civiles en 1964. Un año después votaban algunos ciudadanos negros -los que quisieron/seatrevieron-.



Fue interesante porque con eso de hacer los museos interactivos y atractivos y motivar a los visitantes para que muestren interés en las exposiciones, había por allí una muchacha cantando gospel que cuando terminó nos contó la anécdota concreta de desobediencia civil en la que cuatro estudiantes negros se sentaron y pidieron ser atendidos en una cafetería solo para blancos. E hizo una pregunta que aún hoy sigo pensando... ¿por qué estos cuatro negros querrían dejar su dinero en un local racista?

Es una cuestión que me vengo planteando desde tiempos inmemoriales... ¿por qué nos empeñamos en seguir haciendo girar esta rueda que coge inercia? Al final todos seremos iguales (ante el consumismo), quizás. Y puede que lleguemos a tener todos la misma lengua. Puede que eso sea bueno por alguna razón que no acabo de comprender en lo más profundo de mi ser... o puede que sea nomás que una consecuencia, pero que "en general esté bien". O merezca la pena. Claro. Cuando todos hayamos encontrado el consuelo, estaremos encantados de este y otros planetas y de la historial "universal", que siempre deja algunos hilajos sueltos, pero, you know... ¡pajas! (que, quien más quien menos, todos las solemos retirar, si no fuera porque, como me pase un pelín más de rosca, diría que ni sé separar los granos ya).

Se inventaron una enfermedad allá por la época en que andaban revueltos los esclavos; la drapetomanía, cuyos síntomas consistían en tener el deseo obsesivo e irrefrenable de ansiar la libertad, incluso por encima de la propia vida. Y que germinaba en "los negros" como consecuencia de que sus dueños les tratasen con demasiada permisividad, casi como iguales ¡claro! ¡luego se subían a la parra y se creían hasta que eran como las personas blancas! ¡qué degeneración atroz! ¿a dónde vamos a llegar?

A mí a veces me da por pensar que yo también tengo síntomas de una enfermedad que se me está por diagnosticar. Esto de la tetraplejia es un oscuro laberinto de los más negros donde me he perdido (¡toco madera! y aso con dulzura el hilo de Ariadna con nudos gordianos ¡o cucufateros! jaja)  Hablaría con gusto de la libertad que Cernuda describió en sus versos, pero otra física me apremia y atenaza los anhelos. Y sonrío, no creáis que finjo, porque no sería sino cierto. Pero estos hilajos que no acabo de entretejer en el tapiz de mi pequeño universo me andan mareando la perdiz, y así, entre que vuelan otras cientos, yo no me atrevo a cogerla, no vaya a ser que la apachurre y no pueda volver en su balcón los nidos a colgar... 


¿Compensa?


Estoy aquí, a las intempestivas horas estadounidenses de las 10 de la noche en mi oficina en Gallaudet. ¿¡Te lo puedes creer!? ¡Una oficina con ventana y todo! ¡¡en Gallaudet University!! ¡Es para morirse de risa!  ¡Yo! Con lo pequeñita que era... ¡y que soy! Tengo la sensación de que un día van a entrar en mitad de mi clase unos señores (probablemente Sordos -y caminantes-) y van a desenmascararme, pidiéndome que vuelva por donde he venido, que deje de inventarme que sé LSE, que deje de querer hacer parecer que tengo capacidad para enseñarla... Incluso hay días que pienso que los señores que llegan a Gallaudet son oyentes, y que nos agarran por los pelos a todos los signantes que habitamos este mundo de los Sordos y nos echan a patadas a ese otro mundo más grande, más horrible, (el “mundo real” que llaman ellos) que ellos mismos han creado a su imagen y semejanza, sin contar con nadie más que sus ombligos... ¡pero bueno! Pesadillas a parte, sigo viviendo un edulcorado sueño.

Soy consciente de todas las contradicciones brutales por las que vagamente deambulo cada día, en cada segundo y pensamiento. Por un lado veo la barbaridad que es esta cultura, esta sociedad consumista e hipertecnológica. Este imperialismo ideológico y moral que queremos extender cual misioneros redentores a lo largo y ancho del planeta del que nos sentimos amos (y hablo como yankee, pero también como europea -cultura occidental capitalista de los Países del Norte-), pero por otro lado veo que, en lo que a mí se refiere, no me viene del todo mal, muy al contrario, me hace mucho bien. Sin la propia tecnología estaría muerta, que no es condición desdeñable pero sí harto restrictiva. No podría caminar ¡ni escribir! que es parte fundamental en esta, mi vida. 

Y esto de la tecnología se extiende hasta donde humildemente podemos recordar, que no es mucho. En lo que a mi campo se refiere (y es que ahora, como siempre, no puedo más que pensar a través del lenguaje y su más popular expresión, que son las lenguas) la escritura que me viste y calza no alcanza más que a unos 2100 años atrás (tecnología esta del escribir a la cual, por cierto, Sócrates se oponía, como mi padre al internés, jaja), pero aquí nos tienes a más de 1000 millones de personas chapurreando -o “destrozándolo”, que dirían algunos exquisitos y conservadores cultos- el latín ¡y su grafía! La cual utilizamos unas 2000 millones de personas en todo el mundo ¡y aumentando! El inglés se extiende cada día, y en lo que a lenguas de signos se refiere, la ASL va copando territorios por momentos. Es un hecho parece que imparable. ¿lo es? ¿a alguien le importa? ¿merece la pena? ¿compensa? Me imagino a algún utilitarista argumentando convencido, puede incluido que hasta sin parpadear si quiera, que es muy útil para comunicarse y todo lo que ello conlleva; aplicar los conocimientos que de otra forma ¿para qué servirían?, hacer comunidad ¡y un mundo mejor! ¡y vaya usté a saber cuántas ilusas e inocentes ideas más! ¡¡Y no le faltaría razón, cuidao! Pero a mí me dice siempre tímida una vocecilla que sale desde lo más profundo de mi ombligo creo ¿compensa? Y aquí otra vez la contradicción gigante que me debora por dentro responde vehementemente que no, desde que recuerdo que tengo uso de razón. No compensa morir para que otros vivan acaparando más lo que es de todos o, al menos, no es de nadie. Pero a su vez tampoco compensa vivir, “pase lo que pase”
Cuando parece que al fin logré atisbar levemente toda la perfecta maquinaria armónica del mundo, me doy cuenta de que en realidad lo que me pasa es que no entiendo nada...L
  
También es que, por lo visto, soy muy idealista y romántica, y me parece que cualquier lengua pasada fue mejor. O que cualquier lengua minoritaria, cual persona diferente, es intrínsecamente más buena que estas engullidoras máquinas de transformar –cuando no directamente aniquilar- que son los idiomas imperialistas tales como el español o el inglés (también soy bastante etnocentrista... ¡no me falta un complemento!) Me gustaría poder ver, aun que solo fuera por un momento, con malos ojos todo aquello que es externo a mí, como por ejemplo tú, o poder ver con el mismo amor como veo la lengua de signos maya yucateca la cultura que me ha tocado en suerte y que me impregna tanto que realmente me cuesta discerner qué es sangre mía y cuál de todos los que anteriormente me precedieron con la suya misma...

Me castigo muchas veces por todo lo que soy y vengo siendo. Por todo lo que consumo, gasto, extermino, esclavizo, contamino, destrozo en cada movimiento que hago. Que si gasto electricidad, que si hago fotocopias de más, que si vuelo... No tomo Coca-cola sino agua del grifo, compro ”lo justo”, o sea nada que “no sea necesario” (¡me gustaría verme en otra vida con la mitad ¡y el doble! de lo que ahora considero necesario) ¡pero vivo en la capital del engranaje atroz de este momento histórico! ¡Aquí y ahora! ¡¡con un par (de ovarios)!! ¿cómo puede alguien vivir sin volverse loco? Podría irme a vivir a España, que es a donde pertenezco, si realmente creyera que pertenecemos a algo o alguien. Podría irme a Yucatán y aprender a vivir como ellos viven, no como nosotros les imponemos (ahí lo de la silla ¡mierda! me da hasta rabia, a veces ¿o es pena? ¡ya no sé ni nombrar lo que me ocurre de piel para dentro...!) Podría incluso disfrutar de estar aquí, donde estoy, a intempestivas horas de la noche (ya las 23:30) creyendo que hay algo remoto que infinitésimamente se puede controlar, y que realmente el enseñar LSE a signantes nativos a través de la ASL y alguna que otra lengua más sirve para hacer de este mundo un lugar mejor. Que poner en contacto a Sordos allende los mares cambia de algún modo la inercia de la Historia. Que documentar los signos de Haití preserva y ralentiza esta masacre que acabará por diezmar al virus del ser humano que en realidad lo que pasó es que nunca hubo de proliferar tanto. Que trabajar con niños en riesgo de exclusión social, visitar a presos en cárceles, compartir momentos con homeless en las calles tiene algún beneficio ulterior más que saciar mi sed de absurdo contacto humano y desesperación por emerger de las aguas profundas de la injusticia social que hemos creado por ambiciosos y avaros. Que siga yo viviendo mi vida, siendo quien soy, una mujer tetrapléjica entre otras cosas, es ya mismamente un fin universal en sí mismo, llenando así este mundo en el que todos vivimos con mi manera de ser y estar en él, que no es imprescindible, pero sí lo enriquece de manera única y especial...

Entonces yo sola me contesto, cual Morla milenaria, que << todo se repite eternamente: el día y la noche, el verano y el invierno.. el mundo está vacío y no tiene sentido. Todo se mueve en círculos. Lo que aparece debe desaparecer y lo que nace debe morir. Todo pasa: el bien y el mal, la estupidez y la sabiduría, la belleza y la fealdad. Todo está vacío. Nada es verdad. Nada es importante.>> Quizás solo sea una burda purga a mi lacerante sentimiento de culpabilidad, pero no puedo vivir subyugada a él, porque además, haga lo que haga, no se termina de ir, apenas sí empieza a darse cuenta de que está.

Cuando me pongo a pensar, preferiría entonces no pensar, y ser solo acción. Y cuando actúo se me olvida este desasosiego vital que no es más que germen mismo de que estoy viva, constreñida en mi cuerpo. Quisiera compartirme en alma con todo lo que es y me rodea, pero entre que pasa y no pasa, aquí sigo disfrutando de todo aquello por los que otros lucharon incansables, se rompieron el seso. Y ahora yo, usufructuaria de esta herencia que en realidad desconfío muy mucho de que sea buena para nadie, yo incluida, ando viendo cómo la traspaso como mejor pueda, sin hacer mal a nadie, todo lo contrario, estando plenamente convencida de que en realidad lo único válido de todo esto es que cada uno busque, encuentre y disfrute su camino, junto a todos y todo.
  
Luego lo de que no creo en el sistema, ni en la educación, ni en la escritura, ni ya si quiera en las lenguas (q no en el lenguaje ¿¡cómo no podría creer en el lenguaje!?) es harina de otro costal. También siento que he anulado mi capacidad de criterio y juicio, y no sé si eso fue labor de la tetraplejia, el desamor, la educación superior de calidad, la cultura yankee... Este saberme incapaz de empatizar, cuando el tiempo o la sociedad nos exige hacerlo al orden de mil historias por segundo, cual máquina de churros o fábrica de ensamble de coches, me desgasta el sentido común, me agota la impaciencia.

Y no quisiera que sonara mártir o victimista, ni tampoco privilegiada o sensacionalista (&Ni tan arrepentida ni encantada de haberme conocido, lo confieso&) Tan solo son ideas que he vomitado en un documento de texto en blanco, sin orden ni concierto, y que no sé si tienen alguna cohesión y/o coherencia... ¿se entiende algo de lo que escribo? ¿tiene sentido? ¿compensa?