Antes me gustaba;
Echarme "un ratito" en la cama y quedarme tres horas sobada, los rizos del que era mi media naranja, llegar a casa de madrugada y ver sobre la mesa la hercúlea labor que mi Madre había dejado a la mitad (a saber, escoger lentejas de la armuña para ponerlas a remojar ¡sobre un fondo que imita las vetas del mármol!), estar viendo una película con mi Hermano y confiar en que no me iba a dar un susto a la mitad (¡mal hecho! -cuando me asustaba-). Imaginar que iría a Gallaudet, que haría paracaidismo, que aprendería a programar. Bailar y tocar me gustaba ya entonces. Y estar con mi gato en el regazo (él de mí... y yo de él). Soñar que la comprensión tenía un límite abarcable, y proponerme como empresa el abarcar[lo]. La primavera en la Toscana, y el otño en el Patio Chico de Salamanca. Ponerme botas con falda. Leer en los trenes, en los parques, escribirle cartas a autores nunca enviadas. Jugar al culo, al rombo ¡al mus! Timbrarle a Elena, que casi nunca estaba. Proponer locuras a gente cuerda y ver cómo cedían en mis caprichos a veces, a veces ni se inmutaban. Que Mónica me interpretara los olores que se nos iban presentando desde su colegio a la piscina y después a su casa. Confundir responsabilidad y devoción. Signar, siempre, todo el rato, a oscuras, con la luz del sol, con las manos heladas. Me gustaba cuando venía Rodri a recogerme a casa. Me gustaba meterme en el agua helada de las pozas cuando íbamos de campamento (y... hablando de no gustar... ¡no me gustaba que me salpicaran!) Las ceremonias con Pluma Azul y el fuego, la sed colectiva que describíamos anhelando agua en las marchas. Saberme parte en Zaragoza al despertar cada mañana. Subir escaleras, me gustaba (y a veces, también, no me gustaba). Los cuadros del salón de la casa que habitaba. Gastar el dinero en el cine, en helados del Novelty, en comprar fruta tropical para hacer el boom saludable, experimental y con lección militarizante... ¡ains! En eso y en otras mandangas. Que se jugara al maragato, ir vestida de naranja. Los tomates, las diademas [de tela], los elefantes, las jirafas...
Antes me gustaba todo eso. Antes...
Y antes no me gustaba;
Ser tetrapléjica.
... Pero eso era antes...
:-)
[¿Y ahora...? Ahora me gustas tú!]
jueves, 19 de noviembre de 2015
Get back
Ya me he hecho los conjuros pertinentes para estar enamorada de ti completamente.
Mientras estás por ahí, creando nuevamente, esta vez conociéndome.
Y volveremos, dices, volverás. VOLVER. Eso es seguro.
Volver
A creer en esto que llaman sexo cuando quieren decir amor,
a sentir cosquilleo donde antes reconocía solo dolor,
a besar al aire con cada palabra pronunciada,
a volar por los cielos,
a nadar por el agua.
Volver
A mirarme en unos ojos ajenos, extraños, abiertos
que me reflejan a mí y al mundo entero porque son inmensos.
Volver
A reinventar la música, el lenguaje, la naturaleza, el viento.
El mar, el sol, la arena, la playa...
El cielo.
Que siempre cupo, cabió, en un infierno.
Mientras estás por ahí, creando nuevamente, esta vez conociéndome.
Y volveremos, dices, volverás. VOLVER. Eso es seguro.
Volver
A creer en esto que llaman sexo cuando quieren decir amor,
a sentir cosquilleo donde antes reconocía solo dolor,
a besar al aire con cada palabra pronunciada,
a volar por los cielos,
a nadar por el agua.
Volver
A mirarme en unos ojos ajenos, extraños, abiertos
que me reflejan a mí y al mundo entero porque son inmensos.
Volver
A reinventar la música, el lenguaje, la naturaleza, el viento.
El mar, el sol, la arena, la playa...
El cielo.
Que siempre cupo, cabió, en un infierno.
sábado, 14 de noviembre de 2015
Sociogénesis
SALUTOGÉNESIS: Dícese de la concepción de entender cómo se es y se está sana/saludable, y vivir acorde a esas premisas, pues. (En vez de centrarse en los síntomas que las enfermedades explicitan y la construcción de un estilo de vida cuyo objetivo ["sanitario"] sea evitarlos.)
Las explicitaciones de la discapacidad (la más bella para mí, ya sabéis, es el idioma corporal... ¡¡y las sillas hammer!! :-P) son los baluartes con los que mostramos todos los demás mundos posibles que existen aquí y ahora. Hoy y siempre. (Un reminder, que diría Lucy Johansson).
La enfermedad, como la discapacidad, es un constructo social. Pero percibimos -analizamos, racionalizamos, categorizamos, estereotipamos...- sus "síntomas" a través de lo que el resto de personas diferentes a nuestra cotidianidad nos hacen notar (como dice mi amigo filósofo SordoCiego; "un pez no sabe lo que es el agua").
Me aventuro a formular la teoría de que esas construcciones [síntomas -pues también lo son-] han llegado ¨más tarde¨ a nuestra consciencia porque son cambios más bruscos, especiales o anodinos (dentro de lo q llamaríamos la "f&ck∫ng zona de confort de la sociedad donde habita el andro-consumens").
¿Los eliminamos, los englobamos en el todo que somos? ¿Es relevante si quiera que lo señalemos?
Por supuesto es un proceso muy personal [/individual], pero por eso mismo es universal -que diría Unamuno-.
Y, ciertamente, en el momento que escribo esto con la incomodidad que me ilustra la comparación con la Inés tetrapléjica que antes nyo era, sé que es completamente indiferente y a la vez imprescindible.
<< No somos personas con discapacidad, somos personas que explicitamos rasgos out of the ideal sterotype of f&ck∫ng zona de confort >>
--
Gracias a Paloma Navas, María Gamazo, Charné... Beto... ¡Y a mi Madre!
Las explicitaciones de la discapacidad (la más bella para mí, ya sabéis, es el idioma corporal... ¡¡y las sillas hammer!! :-P) son los baluartes con los que mostramos todos los demás mundos posibles que existen aquí y ahora. Hoy y siempre. (Un reminder, que diría Lucy Johansson).
La enfermedad, como la discapacidad, es un constructo social. Pero percibimos -analizamos, racionalizamos, categorizamos, estereotipamos...- sus "síntomas" a través de lo que el resto de personas diferentes a nuestra cotidianidad nos hacen notar (como dice mi amigo filósofo SordoCiego; "un pez no sabe lo que es el agua").
Me aventuro a formular la teoría de que esas construcciones [síntomas -pues también lo son-] han llegado ¨más tarde¨ a nuestra consciencia porque son cambios más bruscos, especiales o anodinos (dentro de lo q llamaríamos la "f&ck∫ng zona de confort de la sociedad donde habita el andro-consumens").
¿Los eliminamos, los englobamos en el todo que somos? ¿Es relevante si quiera que lo señalemos?
Por supuesto es un proceso muy personal [/individual], pero por eso mismo es universal -que diría Unamuno-.
Y, ciertamente, en el momento que escribo esto con la incomodidad que me ilustra la comparación con la Inés tetrapléjica que antes nyo era, sé que es completamente indiferente y a la vez imprescindible.
<< No somos personas con discapacidad, somos personas que explicitamos rasgos out of the ideal sterotype of f&ck∫ng zona de confort >>
--
Gracias a Paloma Navas, María Gamazo, Charné... Beto... ¡Y a mi Madre!
jueves, 5 de noviembre de 2015
...
Y ahora... ahora ando desubicada en este mundo, perdida. Contenta y a gusto de estar, sí, pero preguntándome todo el rato cuestiones no muy nuevas sino las más simples y ancestrales inquietudes banales. Todo normal. Pero la narrativa yankee me responde ideas que me equivocan, que me confunden, que me desalientan. Tanta terminología de enciclopedia para definir lo que todos los refranes populares saben. Tantos manuales de autoayuda sin atisbo de poemas. Me asfixio a veces, y el aire honesto y puro que encuentro es marginal ¡se suicida! ¿y yo? yo aquí estoy enredando el tiempo en este maravilloso espacio que es Gallaudet, y aún siendo plenamente consciente cada día de mi suerte, de mi gran suerte, Conrad, no le encuentro cabida a esta profunda melancolía. Melancolía de estar viva, y no muerta. De estar medio viva. De ansiar caminar como quien sueña con volar, constantemente y de soslayo, sin ansia. Ya apenas sí conscientemente. A veces hasta casi respirar se me olvida.
Tener esta gran capacidad desaprovechada de no poder ni saber hacer nada más que absolutamente nada. Enamorada del amor, de la vida ¡de mí! de mi cuerpo y cerebro tetrapléjico. De mi alma que aún cabalga libre y salvaje por las colinas.
martes, 3 de noviembre de 2015
CAMBIO, pues
Y aquí estoy, después de tanto
tiempo dejando este proyecto ¨para mañana¨, como Buena Larra que todxs llevamos
dentro, je.
Lo dejé para el día siguiente
porque quería explicotear todo; mis idas y venidas como profe, mis nuevas
experiencias, mis frustraciones… y poner fotos y videos y signarlo todo en LSE
y ASL y… y… ¡Túh sabeh! JAMAICA!! Ahí me quedé trabada (¡va a hacer ya un año!
¡Cómo pasa el tiempo!) Y una cosa llevó a la otra… y hoy escribo para anunciar
que mis rodanzas en Gallaudet, my adorada, admirada, idolatrada y querida
Gallaudet están en stand-by, si no finiquitadas del todo. Larga historia que
algunas conocéis. Pero lo importante ahora es el presente que me rodea por
doquier; soleado, agradable, casi diría excelso, si no fuera porque la
providencia es en realidad benevolente para con todas y cada una.
Inicio una nueva etapa, nuevo
lugar, nuevos objetivos corporales, nuevos compañeros de viaje… ¡y sordas
siempre!
Os iré contando, pero ahora con
imagines (mucho más “deaf friendly”, y mucho menos accessible para ciegxs,
analfabetxs digitales… porque ni el jamón –lo que se dice el jamón Serrano- le
gusta a todo el mundo ¡ea!)
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Ines_capable
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