Esto es un no parar. Hoy alerta de tornado (o huracán, o viento fuerte... qué sé yo) hace unos días el atentado en Boston y todo el país consternado... Pero la vida sigue, claro. Gallaudet y sus miles de eventos, que se multiplican en época de exámenes. ¡Y quiero ir a todos! El tiempo se agota...
Hoy ha habido una marcha de Sordos desde la Universidad hasta la CasaBlanca. Ayer un teatrillo de "Alicia en el País de las Maravillas" con una puesta en escena que no le faltaba detalle ¡subtitulada y todo! (aún así no me enteré de nada... ¡qué pena! aquí dos años y ni sé ASL, ni me manejo en Inglés como debiera... ¡ea! ¡pero q me quiten lo bailao!) Y antes de ayer una charla de una intérprete que sabe no sé cuántos idiomas y nos explicaba la importancia de la interpretación y traducción en el World/Mundo. Otra charla que me ha dejado bastante pensativa ha sido una de un ex-neonazi (oyente) reconvertido al "bien".
Fue como la película de American History X, pero de verdad (ya sé que lo digo siempre, pero es que vivir en este País es como estar en un rodaje constante). Nos explicó detalles, nos puso fotos... ¡qué alucinante! Y obvio, claro, como todo. Un mundo pequeño que se alimenta del odio, de la sensación de camaradería que desdibuja la soledad humana a la que... ¡qué narices! nadie quiere enfrentarse. Música, ropa, hobbies... está todo muy bien hilado. En los últimos años parece que el numero de mujeres que entran a formar parte de la "socieda nazi" (o no sé muy bien como llamarlo; ideología, secta...) está aumentando considerablemente. Así hay más parejas que se ponen a tener hijos que con tres añitos ya apagan la tele de sus casas cuando sale un negro en la pantalla mientras sus padres corean su iniciativa. Luego, el 90% de las mujeres son maltratadas verbal y físicamente por sus compañerxs y amigxs. Supongo que es el precio que tienes que pagar por formar parte de esa élite que hace apología de la supremacía - masculina - blanca. ¡Y es que de todo hay! Hay latinos skinheads, y negros... seguro que algún homosexual que otro también habrá...
No ha sido como descubrir la pólvora. Es una cosa de cajón que el odio solo alimenta al odio, y que el amor - o al menos la no violencia, la resistencia pacífica - hace que las cosas no se vayan tan de madre. Supongo que es más llamativo ver cómo una persona que ha estado tan a un extremo ha logrado cambiar tanto, salir de ese círculo vicioso (yo tdv me pregunto cómo sigue vivo, con las ganas que tendrán de acabar con él - le han hecho webs y todo, para dar a conocer su traición -) y vaya ahora dando charlas que... realmente no sé muy bien para qué sirven. Allí estábamos personas que eso nos pilla demasiado lejos (¡por suerte!), no creo que redima a ningún neo-nazi con sus historietas, básicamente porque los racistas no van a esas charlas. ¡Pero de algo servirán, digo yo! De ver que el cambio sí se puede, y que todos tenemos algo que cambiar siempre, todavía.
Hubo un par de cosas que me gustaron especialmente, una fue que dijo que gracias al apoyo y al amor incondicional de gente a su alrededor había encontrado la fuerza suficiente para poder salir de esa dinámica social. Nos contó que, muy al principio todavía - cuando aún tenía muchos de sus tatuajes fascistas visibes - unos supervivientes del holocausto le invitaron a ir a cenar a su casa. Se sorprendió, supuso que es que no sabían lo que él "había sido antes", así que se lo contó, excusándose y entendiendo que rectificaran su oferta; a lo que estos le respondieron que no les importaba, que estaba invitado igualmente. Wow. Sí, suena como una parábola de la biblia o algo así, jajaja. Pero realmente es una visión contundente ver cómo la capacidad de querer querer puede hacer que gente quiera querer querer también. Es fácil querer a quien te quiere y respetar a quien te respeta (y algunos todavía nos las pasamos figurillas para mal-llevar esa simple regla), lo difícil, supongo, es querer seguir queriendo a quien te ha hecho daño.
Eso me recuerda a la historia que nos contó la intérprete que hablaba 6 lenguas. Dijo que durante los Procesos de Nuremberg, un hombre que había perdido a toda su familia durante el régimen nazi hizo de intérprete de los procesados... ¡wow! ¿cómo? Y ni si quiera hay que irse tan lejos a interpretar grandes eventos internacionalmente trascendentales. Conozco a intérpretes anónimas que han pasado por dolores parecidos (si es que pueden compararse los dolores) y aguantaron estoicamente el tirón haciendo "lo que tenían que hacer" - esto es, ser herramienta de comunicación de quien menos se lo merecía en ese momento, pero de quien más lo necesitaba -. (¡bueno! ya sé que es relativo lo de merecer y necesitar y blablabla, pero entiéndaseme en su contexto)
El mundo está lleno de luchadores, y es una mierda, porque no habría que luchar. Habría que vivir siempre en un mundo de algodón - y piruletas - donde todo es posible solo con quererlo. Y de ahí pasar al cielo, o a lo que sea que hay después de la muerte, que seguro sería más algodón. ¡Yo lo firmaría ya! Sin embargo hay que programar la hora de dar media vuelta en la cama a mitad de la noche, o, para los que no sois dependientes fisicos, pagar las facturas, comprar en el súper... ¡qué sé yo! estar en en la burbuja gallaudetiana ya me ha hecho olvidar la insidiosa rutina de los de a pie :-P ¿Y por qué llamo luchar a vivir, si, además (y por suerte) jamás he vivido una guerra? Y es más, ya me viene a mí dando en la nariz de que todo esto es una gran estafa, o una divina comedia. La tragedia va más por dentro, como las procesiones, es más íntima. Y como es tan, tan íntima, personal e intrasferible, tengo la duda de si es universal, como la comedia. Quizás es reversible, como los chubasqueros que teníamos de pequeños, pues también podría decirse y parecer que de las tragedias alguno hace comedia. Pero eso no puede ser más que estar soñando dentro de un sueño ¿o no?
En fin, que tenía yo que estar escribiendo un paper sobre la forma en que los Sordos mueven la mano para llamar la atención con implicaciones comunicativas - no sé si suena fascinante, pero a mí me lo parecía cuando elegí el tema. Lo que pasa es que ahora entre tantos datos, números, variables... se me hace un poco más cuesta arriba, pero he descubierto un montón de detalles súperinteresantes que me habían pasado desapercibidos porque, claro, en el día a día no tengo un ELAN metido en el cerebro (el programa que utilizo para transcribir y analizar la lengua de signos) - ¡¡y estoy enredando en el blog!! ¡Después de tanto tiempo passando de él! La obligación es lo que tiene... que hace que la devoción de repente aparezca.
¡Y está lloviendo a mares aquí en DC! Pero, don´t worry, q tengo aquí mismo un chubasquero-poncho especial para gente sentada :-P ¡reversible! (¡vamos! que lo mismo me da ponérmelo de un lado que del otro, jajaja)
¡Hasta pronto!
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