“ Todos aquellos que son sordos de nacimiento son también mudos, incapacitados para hablar y para elevarse a las ideas abstractas y morales”
Ἀριστοτέλης
¡Bendito Aristóteles! Que nos privó del oficio del contribuir al conocimiento de la humanidad durante siglos.
Entiendo que no tuviera tiempo ni ganas el hombre para pasarlo con el primer personaje que se le cruzara en el camino -¡es como la civilización misma el colega!-, pero si hubiera tenido un poquito más de suerte, o tan solo diferente, quizás hubiera conocido a gente como Robert Sirvage, por ejemplo, o Mónica Antón, y aquellas palabras de la abstracción se las podría haber metido por el orrrrrrrrrto, mismamente.
Milnovecientos años después ¡que se dice pronto! se le ocurrió a un español "desafiarle" (¡con un par!) y pensó que a lo mejor sí que podían ser educados... [Nada que ninguna madre no supiera desde milnovecientos años antes de que naciera el susodicho griego en cuestión].
Finalmente, por ahora, quinientos años después -y por supuesto franceses y yankees mediante[s]-, me encuentro hoy en esta Universidad donde sinceramente dudo de que los oyentes seamos capaces de elevarnos si quiera una centésima parte de los que estos incapacitados son y sienten.
He dicho.
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