Este verano la Comisión Fulbright España me encargó que escribiera un breve relato de mi experiencia en Estados Unidos siendo todo lo que yo soy (y haciendo especial hincapié en mi condición de persona discapacitada). Fue interesante el proceso de ponerlo por escrito, ya que me sirvió para hacer un poquito de evaluación retrospectiva. Pensar qué me había pasado y qué había hecho durante estos últimos años en los que mi vida cambió tan radicalmente por diferentes circunstancias que fueron acaeciendo con mayor o menor aletoriedad en la trama de mi vida.
Su formato original pretendía ser un cuadernillo de unas 12 páginas en papel de todalavidadedios que ya le di a algunx en mano este verano, pero me apetecía compartirlo por aquí también, así que allá va.
Siempre un placer.
Índice
Mi odisea en
Washington
Presentación ¿Quién soy?
Discapacitada y Fulbright
en USA
Una compañera más en clase
Qué me llevo y qué dejo
Próximos proyectos
Mi odisea en Washington
Fulbrighter y
discapacitada, entre otras cosas
Presentación ¿Quién soy?
Soy Inés González, una [oyente] salmantina a la que visten y calzan desde hace tres años, momento en el que contraje una lesión medular a causa de un accidente de tráfico que me dejó tetrapléjica o con dependencia física, como prefiráis imaginároslo. Pero ya de mucho tiempo atrás, cuando me vestía y calzaba yo solita todavía, tenía yo cierta inclinación hacia las lenguas -heredada quizás y sobre todo de mi Madre filóloga- y, a eso de los 17 años, diferentes casualidades hicieron que la lengua de signos, concretamente la española [LSE], llegara a mi vida para instalarse definitivamente.
Empecé a aprender a hablar en lengua de
signos (o a signar, como decimos
nosotrxs) con mis vecinos sordos, luego en el centro cultural de personas
sordas de al lado de mi casa [CCSS], después en el Ciclo Formativo de Grado
Superior de Interpretación de Lengua de Signos de Salamanca –en España no hay
carrera/grado todavía–. Hice amigos sordos, de canguro de la niña Sorda más bonita del mundo y luego,
una cosa llevó a la otra, y tuve la suerte de estudiar en el Center for Deaf Studies[1]
de la Universidad Trinity College de Dublín (en Irlanda sí había carrera ya). Conocí a sordos en
Florencia, en Toronto… y a la vuelta a España, esta vez en Madrid, tuve el privilegio
de trabajar como técnica lingüista en la Fundación de la Confederación Estatal
de Personas Sordas [CNSE], que no os sonará, pero que en la Comunidad Sorda
Española es de lo más importante que hay a nivel nacional. Y a nivel
internacional –que tampoco os sonará-
está la Universidad de Gallaudet, la única universidad del mundo hecha
por y para las personas Sordas J, donde todo el mundo SIGNA
dentro y fuera de clase; en los dormitorios, en la cafetería, en el autobús, en
las calles… ¡Todo el tiempo! Siempre.
Está allá lejos, cruzando el Atlántico, y es como un paraíso de tierra
prometida… ¡caro! Jaja. Pero aquí es cuando la Fulbright entra en escena; proporciona
el puente que hace que los que creemos en los sueños lo tengamos un poquito más
fácil a la hora de realizarlos [y con “puente” me refiero a muchas más cosas
que el dinero].
El proceso de selección es ciertamente arduo y bastante competitivo ¡pero bueno! teniendo en cuenta que es para venir a Los Estados Unidos de América, es un buen training[2], porque eso es lo que hay por estos lares: competitividad -y otras muchas cosas más agradables y enriquecedoras, no quisiera yo desalentaros con eso-. Hay que prepararse la solicitud con cierto esmero; estudiar, escribir, planificar e ir dando forma concreta a ese proyecto vital que todos tenemos dentro. Y… no mucho más, en realidad. Supongo que tener un poco de suerte, que nunca viene mal ni para esto, ni para nada ;-P Y ya si tenéis quien os apoye y aliente, quien crea en vosotros y os acompañe de alguna forma durante todo el proceso (es un poco largo… ponedle como poco medio año largo), como fue mi caso… ¡nada puede saliros mal! J
Y así es como conseguí mi beca Fulbright para realizar unos estudios de Máster en el extranjero. Concretamente para estudiar lingüística en lengua de signos en Gallaudet University (Washington DC. USA). Corría el 2010 ¡y era la persona más feliz del mundo! (¡Qué osadía! :-S)
Discapacitada y Fulbright en USA[3]
Así, a falta de 5 mesecitos para emprender mi
odisea, esta se truncó un poquito, concretamente a la altura de la séptima
cervical. Tetraplejia (llovía y la rueda me hizo el aquaplaning ese famoso que te enseñan en la autoescuela. No hubo
más heridos que una servidora). Dos meses dormida y otros ocho en el Hospital
Nacional de Parapléjicos de Toledo aprendiendo de nuevo a vivir moviendo un
cuerpo que no se mueve… Fue/es durillo. Pero esa es otra historia...La Comisión Fulbright – y Gallaudet University
- tuvieron la deferencia de esperarme todo un año y, no solo eso, sino que La
Comisión revisó mi caso y me apoyó desde entonces hasta hoy en diferentes
formas. Así que cuando me dieron el alta – e incluso antes – ya estaba yo
maquinando cómo ser “una tetra en
Güasintón”, que aunque en principio diera un poco de vértigo, también es
cierto que en tema de accesibilidad arquitectónica y derechos legales iba– en
principio – a no salir perdiendo.
Y así fue, más o menos. Así ha sido.
Hoy, que ya han pasado casi dos años y un máster del universo entero de por medio en estas lejanas tierras, puedo evaluar la experiencia como inmensamente positiva académica y vitalmente.
No ha sido todo fácil, claro está, y no sé cuánto de mi experiencia como persona con discapacidad se puede aplicar a otras personas con capacidades diferentes a las mías, por ejemplo tú, pero sí tengo consejillos generales de ideas y sensaciones que pueden resultar útiles para aquel o aquella que desee venir a estudiar aquí y tenga una discapacidad reconocida/certificada en España.
Lo primero de todo: la utilísima herramienta – o arma [blanca] arrojadiza, según se mire – que siempre has de tener en mente se condensa en una palabra: ADA [American Disability Act[4]]. Se trata de una ley que se promulgó en 1990 después de una intensa lucha civil liderada por las propias personas con funcionalidad diversa y que hace que a las DISABLED PEOPLE[5] se nos reconozca el derecho a estar en igualdad de condiciones que cualquier otra persona, y para ello se nos proporcionen las “reasonable accommodations”[6] pertinentes en cada caso (huelga decir que hay MUCHO papeleo de por medio siempre). Las instituciones en general están bastante mentalizadas y normalmente te atienden con respeto y diligencia en cuanto lo mencionas. Algunas lo hacen por miedo a que les denuncies, otras por empatía humana… veréis de todo, como en botica. A veces hay que insistir, otras hay que exigir, quejarse, sonreír y aguantarse, explicarlo una vez más… pero mi experiencia es que, mientras estéis dentro de una institución y seáis un poquito reasonable cabezotas (y estéis un poco rodados en el tema) el proceso de obtener lo que necesitáis - siempre derivado de vuestra condición de discapacidad, claro - la mayoría de las veces merece la pena. Aunque alguna que otra lloraréis, os enfadaréis, soltaréis sapos y culebras por la boca… o lo que sea que hagáis en esos momentos donde se os acaba la energía y las fuerzas y la esperanza, que también los hay :-(
Yo decidí instalarme en una residencia del campus por muchos motivos (accesibilidad, cercanía, horarios de baño, vivir signando 24h al día…), pero sin duda el estar respaldada por la responsabilidad de la propia Universidad a la hora de facilitarme las famosas reasonable accommodations fue una de ellas. En el mundo de ahí fuera [del campus] la responsabilidad y moralidad es mucho más difusa… ¡y todo está lleno de escaleras! Los hay que te ayudan, que te discriminan, que te ignoran, que te ofenden, que te entienden, que te esperan… Pero el mayor problema de residir fuera, después de todos los pequeños cotidianos y las barreras arquitectónicas y mentales, es claramente la falta de tiempo. En este país se estudia mientras se va a clase, en los descansos, en la biblioteca, en el comedor, en la habitación… y después, si sobra algo de tiempo, se estudia también. La gente normal se salta el dormir, o aprovecha mientras come para adelantar trabajo, así que la logística de levantarme, ducharme, ir al baño… y todas esas “actividades de la vida diaria” que a mí me consumen unas 3 horas (¡y eso que tengo a la mejor asistenta personal del mundo mundial!) me descabalan todo el horario de estudio y vital. Y es que sí hay vida después de estudiar, pero casi toda se organiza en lugares lejanos y no accesibles donde hay que ir en coche (¡mi silla eléctrica no cabe! :-S). Me he perdido innumerables eventos espontáneos y organizados por esos detalles de logística y también porque mi cuerpo tetrapléjico me exige descansar… Así que he conocido y estrechado relaciones con muchas menos personas que si hubiera venido caminando, pero aún así siempre será mejor que no haber venido, I guess[7], ¡digo yo!
He aprendido y sigo aprendiendo cada día, pues, a manejar el tiempo, el estrés, la frustración y también a agradecer y disfrutar la gran oportunidad que tengo, en vez de lamentar y hacerme mala sangre por lo que no puedo hacer y que antes sí podía (sin caer en la resignación y el conformismo. ¡Wow! ¡Es más difícil que hacer encaje de bolillos con los codos! Impossible is nothing[8]).
Merece la pena hacer alguna inversión al principio en material ortopédico que vaya a mejorar tu calidad de vida (cama eléctrica, colchón antiescaras, silla de ducha, mesa ajustable…) Puede pagarlo la institución donde residáis, la Fulbright, otra beca específica para personas con discapacidad [yo tuve apoyo de la Fundación ONCE y la Fundación Universia] ¡o de vuestro propio bolsillo! Ya sabéis de sobra que ser discapacitadx en esta sociedad sale caro… tened siempre un colchón económico para improvistos de última hora, como el mío de esta semana: un mando eléctrico nuevo para mi silla ¡1000 pavos! De nada (es que tengo yo ese vicio de querer salir de casa cada día y desplazarme yo solita por mi barrio).
La otra cara de conocer la ley ADA y tus derechos es ser consciente y responsable de tus obligaciones. Me explico; en este país agresivamente individualista, impera la norma del do it yourself (alone, [9] debería añadir), aplicable a toda persona en todo momento. Antes de pedir ayuda exigiendo tus derechos, debes haberlo intentado tú por ti mismx unas cuantas veces. Y la ayuda que se te proporcionará será para que puedas valerte por ti mismx solx la próxima vez. No voy a entrar en lo que me parece o deja de parecer desde mi perspectiva y opinión personal. It is the way it is here, so it is good enough[10]. Y, de nuevo, tener la mentalidad y autoestima suficiente para saber cuándo hay que exigir o agradecer es ardua tarea que ejercitamos everyday[11] todxs en general, y los dependientes en cualquiera de sus vertientes (física, comunicativa, económica, sentimental…) en particular.
Un último recurso a tener en mente que mencionaré es los distintos centros específicos creados para asesorar y apoyar a los estudiantes con discapacidad en la Universidad, o a las personas con discapacidad en el real world[12]. Hay muchas y muy diferentes, y dependiendo de con quién des, pueden ser de mucha utilidad, pues al fin y al cabo la burocracia, papeleos, recursos etc. disponibles para nosotrxs son muchos, y el idioma, el sistema, la cultura, la experiencia etc. hacen que no los aprovechemos como deberíamos, y es una pena, porque están ahí para ser bien aprovechados J. [También depende de si eres ciudadano Americano o/y si tienes dinero y/o si conoces la ley y tus derechos etc., pero eso también es otra historia…]
Una compañera más en clase
Una vez que encuentras tu lugar, tus aparatos
ortopédicos, tu red de ayuda para imprevistos, que te organizas el horario,
hablas con los profesores para discutir tus reasonable
accomodations in class[13],
y en mi caso, tienes PCA[14]…
¡a jugar! Empiezas a ir a clase como una más, y una más eres. Clases, tutorías,
trabajos, homeworks, papers,
presentatitions[15]…
No he notado un comportamiento especialmente preferente ni discriminatorio que
pudiera achacar a mi condición de persona con discapacidad. Más bien tengo la
sensación de haber formado parte de un grupo de personas (compañeras y
profesores), cada una con sus capacidades y limitaciones, aportando mi visión personal
y enriqueciendo el grueso del grupo con lo que soy, siento, opino, pienso y
hago. Cosa que me resulta obvia, y que así debiera ser… pero que no sé con
cuánta regularidad se da en la vida de la gente en general o con discapacidad,
en particular. Mis más de 12 años involucrada en la Comunidad Sorda me dice que
muuuucho menos de lo que el sentido común diría que debería pasar.
Cierto es que Gallaudet es especial en ese sentido. El 70% de la Comunidad Universitaria del Campus es lo que etiquetamos como “persona con discapacidad funcional”. Los sordos, que aquí son considerados personas incomunicadas más que discapacitadas, tienen quizás una sensibilidad, empatía y forma de ser y estar en el mundo diferente – por no decir “más humana”, ni mucho menos “mejor” – y son capaces de ver a primera vista más allá de un cuerpo inmóvil… Soy consciente de que esto último es una generalidad idealista y romántica – yo tiendo bastante hacia ambas -, pero también es cierto que me he sentido aceptada en prácticamente cada interacción que he tenido con diversas personas en el Campus; desde la Chica de la oficina de correos hasta el Presidente de la Universidad. Tampoco sé cuánto de eso está relacionado con la doble moral e hipocresía de la cultura estadounidense (otra de las lindezas que apreciaréis si venís a estudiar aquí), pero la sensación de ser aceptada e incluso apreciada por lo que soy, y no a pesar a lo que soy, es una de las grandes experiencias que me llevo de este lugar.
Así que, sí, en clase una más. Que pronunciaba un poquito peor porque era la única extranjera y porque tengo afectadas las manos [recuerda que mis clases eran todas signadas, y que la lengua de signos se pronuncia con las manos. Mis manos tetrapléjicas al signar serían como un oyente[16] con frenillo al hablar :-P] y no podía levantarse… Poco más. Con dudas, inquietudes, preguntas, motivaciones, preocupaciones, entusiasmo, alegría y miedos similares al resto. Nos acoplábamos bastante bien en los trabajos en equipo (con comunicación – en ASL[17] - y respeto), y aprendíamos unas de otras. Con nuestras rencillas, claro, no todo es arcoíris y piruletas. Pero en general bien.
Todo marchaba sobre ruedas, como no podía ser de otra manera ;-), excepto cuando surgía algún imprevisto como que se me rompían las baterías de la silla, me salía una escara en el talón, se me complicaba una infección de orina… esas cosas que nos pasan a los lesionados medulares y que en Toledo ya me enseñaran a lidiar con ellas. Por lo demás, y como he notado que os gusta decir a los “andantes-oyentes-videntes-noenfermos-etc”[18] << con días buenos y no tan buenos, como todo el mundo>> (eso sería suavizar mucho los días verdaderamente malos, pero tampoco es este escrito para contaros mis penas).
Qué me llevo y qué dejo
Teniendo en cuenta que yo caminé y fui independiente físicamente desde que tuve uso de razón, y que he empezado a ser y tener conciencia de persona con funcionalidad diversa[19] aquí en la Capital de los Estados Unidos de América, probablemente el lugar más accesible… ¿del planeta? en Gallaudet University (probablemente el lugar del mundo donde más orgullo hay de ser lo que se es, etiquetas de la mayoría al margen), me llevo la idea de que las personas diferentes somos, en realidad, la mayoría. La mayoría somos mujeres, discapacitados, gitanos, analfabetos, viejos, de otros lugares, con poco dinero… y la mayoría solo queremos ser felices sin hacer mal a nadie, haciendo felices a los demás. Y nos cuesta, porque cuando no es por H es por B, siempre hay algo (the environment[20]) o alguien (quienes están muy, muy cerca, como tu compañera de habitación, o muy, muy lejos, como los niños explotados laboralmente en China) al que perjudicamos sin querer, ¡sin querer! Y, de momento, se me ocurre, tendrá que valer. Mientras sigamos queriendo entendernos y compartirnos.
Y ahí es donde entra la maravillosa
herramienta (órgano, incluso, dicen algunos), que son las lenguas naturales.
Todas. Cada una. Y las injusta e históricamente olvidadas lenguas de signos,
que no están hechas para molestar, ni para aislarse, ni para todas esas cosas
feas que dicen feas personas. Existen porque la gente que no oye – sobre todo
aquellos que nacieron sordos - desean entenderse para compartirse, y aquí he
visto (como ya vi en España y en cada lugar que visité) que es a través de la
lengua en su modalidad visual como más enriquecedoramente puede uno compartirse
con ellos. Cómo ellos regalan dadivosos la maravilla de lo que son y sienten y
opinan y piensan y hacen en cada mano al aire que dibuja sus pensamientos.
_______ Y luego también pueden aprender casi a la vez una lengua escrita
¡incluso una oral! (a mí me sigue pareciendo casi brujería :-P) y pueden
entender, razonar, criticar, ser ciudadanos activos, comprometidos, indignados.
Pueden compartir, aprender, enseñar y todas esas cosas que hacemos con la
lengua aquellos que la damos por sentado.
Habrá todavía mucha gente que quiera hacerlos
oír, como a mí caminar, pero mientras nos exigen imposibles y nos miran
horrorizados o apenados (¡o con burda empatía inventada!) porque se concentran
en su carencia de experiencia en vez de en las personas que nosotrxs
somos, los “discapacitados” vamos haciéndonos un hueco en este mundo en el que
también respiramos. Intentando ser felices sin hacer mal a nadie, haciendo
felices a los demás. Y yo, personalmente – no sé tú -, soy más feliz estando
con aquellos que me quieren por lo que soy y no a pesar de lo que soy y espero
aprender a querer de igual manera a aquellos que todavía cargan, como yo misma,
su propio “a pesar”.
Y qué duda cabe de que con eso solo no basta.
Que firmaría ahora mismo por no necesitar ayuda de otra persona para levantarme
y vestirme y asearme cada mañana. Que pudiera entrar yo donde quisiera, y no
donde un escalón me coartara las ganas. Que sería mejor si todo el mundo
signara… Pero entre que aprendemos todos, incluidos los niños, a entender y
acoger la diversidad de todas estas minorías, habrá que formar intérpretes, que
poner ascensores y rampas, que llenar los lugares que regenta “la mayoría” de
mujeres, discapacitados, gitanos, analfabetos, viejos, de otros lugares, con
poco dinero. ¡Y sin armas! Mejor hablando. Ya sea con signos o con palabras.
¡Ea! Como veis, de este país me llevo el discurso motivacional del sueño americano, muy bien aprendidito ¿os ha gustado? Jaja. ¡Bueno! Diréis que “mucho lirili y poco lerele”, cierto es. Y para que no penséis que todo esto se va a quedar en aguas de borrajas, pasamos al último apartado de este texto.
Próximos proyectos
Próximos proyectos… próximos proyectos… No los quiero decir muy alto, porque la última vez casi no lo cuento. Pero habrá que planear y modificarlos según como vayan viniendo las cosas, porque irme a recorrer Latinoamérica[21] mochila al hombro al lado del que pensaba yo era el hombre de mi vida, parece que, tal y como se dieron las cosas (me dejó al cabo de un año del accidente y la accesibilidad en aquellos lares está reguleras) va a tener que modificarse bastante… y adaptarse a mi nueva realidad.
Querría yo crear una Gallaudet en Europa, pero Gallaudet ya hay una, y con lo de los derechos de autor y el copyright y tal… O trabajar en la que sería la RAE de la Lengua de Signos Española, que se llama Centro de Normalización Lingüística de la LSE[22] y que tiene mil proyectos interesantísimos abiertos y más que le llegan cada día (todos ellos redundando en la calidad de vida de las Personas usuarias de la LSE – mayormente los sordos – que al final es de lo que va todo esto -) y eso, como lingüista… ¡en fin! ¡Sería “lo más”! En realidad lo que quiero y realmente me gustaría sería compartir con todo aquel buen paisano que me quisiera escuchar qué es eso de la lengua de signos, por qué es tan fascinante, y ya, si entrásemos más en detalles, hablaría del complemento directo e indirecto y de esas cosas que a la gente de a pie os suena tan a días de escuela y a lo que -decís sin pudor alguno- no le veis ninguna utilidad (si tuvierais a bien escucharme, os diría que es igual de fascinante que la lengua de signos ¡o incluso más!)
¡Pero bueno! Así, proyecto concreto, lo que se dice concreto… en lo que me lo pienso y no me lo pienso, de momento me voy a quedar en Gallaudet - therefore[23] EEUU - un añito más. Por de pronto haciendo pequeñas cosas y despacio, que es lo opuesto a lo que la cultura norteamericana me ha aleccionado, pero me parece a mí ahora que es eso lo que me pide el cuerpo y como andamos últimamente él y yo un poco enfadados, le voy a dejar ganar esta pequeña batalla para que no se me ponga modorro, que no veáis cómo se las gasta. Y, mientras tanto, mi cerebro, corazón, alma y mente no pararán. Por las mañanas elaboraré material online en LSE para el apoyo del aprendizaje del español leído/escrito dirigido principalmente a sordos estadounidenses, por las tardes daré clases de apoyo de inglés a alumnos sordos internacionales (los de ahora son, concretamente, de Arabia Saudí, ¡me encanta!), en otoño empezaré a dar clase de LSE [¡estoy muy nerviosaaaa!] y voy a ver si puedo echar unas horas de research assistant[24], pues no quiero perder la práctica de recolección y análisis de datos que tan duramente he aprendido durante el máster (mencioné que no todo era arcoíris y piruletas, ¿verdad?). Aprovecharé para crear lazos entre la Comunidad Sorda Española y la Americana (o Gallaudetiana) y planear mis siguientes pasos para el año siguiente, que el tiempo pasa en ná. ¡Ah! Y disfrutar un poco de mi tiempo libre, a ver si consigo tenerlo, para visitar Washington y alrededores, pasar tiempo con gente conocida y conocer a gente nueva, escribir, leer, jugar con mi Mac... montarme más en la silla manual, seguir practicando para llegar un día a vestirme yo sola, trabajar el miedo a, quererme cada día un poquito más…
Y seguir siempre aprendiendo más lenguas de signos, más lingüística, más… Y siempre signando. Aprender también cosas completamente nuevas para mí, encontrar un instrumento que pueda tocar (antes del accidente aporreaba el yambé, pero ahora me falta un músculo en la mano que es necesario para poderlo tocar L), hacer comunidad ¡Bueno! Planes tengo muchos. Supongo que no revolucionarán el mundo pero, para ser mujer, tetra y no tener mucho dinero ¡y ser de letras/humanidades! (¿esa no la había contado como minoría? ¡Pues apúntala!) no está nada mal ;-P
De todas formas, creo que quizás debería volver a escribir/os una líneas de aquí a unos añitos. Que presiento que lo mejor está todavía por llegar :-)
| Inés en Gallaudet. Agosto 2011. |
| Inés en Gallaudet. Mayo 2013 |
[1] Centro de estudios sordos.
[2] entrenamiento
[3] Así, en resumen
y en esencia, soy una más. Aunque efectivamente me sienta tremendamente
especial, como casi todo el mundo, supongo, y sea “una luchadora” solo por el hecho de levantarme cada mañana, como
tanta otra gente, casi toda.
[4] Ley americana sobre discapacidad.
[5] Personas minusválidas
[6] Adaptaciones/acomodaciones razonables
[7] Supongo yo…
[8] “Lo imposible no es nada”
[9] Hazlo tú mismx.
Solx.
[10] Es lo que hay, así que tendrá que ser así.
[11] Todos los días
[12] Mundo real [de ahí fuera del campus]
[13] Adaptaciones razonables para la clase (por ejemplo;
mesa elevable, gente que tome apuntes por ti, tener más tiempo en los plazos de
entrega, intérprete de lengua de signos, equipos de ampliación visual…)
[14] PCA: Personal
Care Asistant. Asistente personal.
[15] Deberes, trabajos, presentaciones…
[16] Oyente es el término que utilizamos en la Comunidad
Sorda para referirnos a los que oyen
(como “opuestos” a los sordos)
[17] ASL: American
Sign Language. Lengua de signos americana [de EEUU]
[18] sería un término que quisiera significar “no-discapacitados”
[19] Persona con
dependencia física, con capacidades diferentes, con discapacidad,
discapacitada, minusválida, inválida, impedida, disminuida, anormal, inútil…
[20] El medioambiente
[21] Quería aprender las diferentes lenguas de signos de
los países hispanoparlantes, ver sus posibles semejanzas y sacar una especie de pautas que conformaran lo que sería un
“sistema de signos español” para que todos los signantes de países
hispanoparlantes pudiéramos entendernos para compartirnos mejor.
[22] www.cnlse.es
[23] Gallaudet – luego EEUU -
[24] Asistente de investigación (en España también
conocido como “el becario”)
