Esta descreencia de chiquilla malcriada,
esta soberbia trasvestida de humildad remilgada,
esta terquedad de no querer conformarme con vivir,
cuando la vida, terca, se agarra a mí por la espalda.
---
A David, pintor y amigo:
Cuán grande es tu alma, que todo llena. Dadivoso.
Cuán infinitos tus pulmones con los que respira la humanidad entera.
Cuán pequeño el oscuro agujero negro de tu incertidumbre que absorbe la vida tras su paso, regalando energía incombustible. Eterna.
Cuán marrones tus grandes ojos oscuros llenos de dudas y en el fondo una certeza.
Cuán dichosa me encontré saboreando cada palmo de tu piel como ambrosía, cornucopia infinita.
Y ahora nada.
Y tú. Y yo.
[Y el universo expandiéndose entre medias]
----
Si encontrara solo unos ojos un poquito menos bellos que los tuyos, un poquito más grandes, o más pequeños. Si viese ojos en las caras de quienes me rodean perennes y tuviera un medidor de intensidad de luz. Si tuviera yo en mi mente un futuro no amputado por tus besos fluorescentes... Si, en fin, fuera yo otra y tú otro... Me encomendaría a los dioses en los que no creo, para que volviéramos a encontrarnos de nuevo en otros cuerpos. Tus mismos ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario