Siguiendo el hilo de varias conversaciones que se han dado a mi alrededor esta última semana en diferentes medios (orales, escritos y signados) estoy yo muy inquieta con eso de la libertad y las lenguas, el poder [power] y el ser. El desarrollo "natural" con las coletillas apelativas de sano o viciado...
¿Hasta qué punto los neologismos (en vocabulario, principalmente, pero también en sintaxis, pragmática...) son "buenos" o "malos"? Ceil [Lucas] lo dejó claro: SON y punto. Y Julie [Hochgesang] el otro día mientras debatíamos cuál era la mejor metodología para llevar a cabo la elaboración de un diccionario de la lengua de signos de Haití, ídem
¿Podrá ser, no más, que resulte que todos tengamos una sola lengua que se expresa en cada acto comunicativo cada vez única e irrepetible y por eso mismo también quizás siempre eterna?
¿Qué se hablaba en el territorio donde yo nací y me crié antes de Fray Luis de León, del Lazarillo, de que vinieran los romanos (¿o fui romana yo misma?) de los vaceos, de los vetones? ¡Qué tan pocas palabras tendríamos entonces para referirnos a las tablets, a los coches, a los regadios y acueductos, a los sentimientos, a las enfermedades...! Y cuántas otras maneras, ya olvidadas, tendríamos de nombrar lo que hoy en día englobamos en una sola palabruela y nos quedamos tan anchos ¿¡qué te voy a decir!? ÁRBOL ¡por ejemplo! MONTAÑA ¿cómo conceptualizaríamos un orgasmo vaginal, lo distinguiríamos por aquel entonces de uno clitoriano? Cantaríamos, seguro, sólo con vocales. Y nos comunicaríamos, aparte de con la modalidad visual, con la táctil que aún hoy sibilina, terca y victoriosa conservamos. Tendríamos menos necesidades ¿o las mismas? (¿¡más!?) Seríamos más inconscienes de lo que a base de un montón de pertinaz testarudez hemos venido a llamar CIVILIZACIÓN, HUMANIDAD ¡qué sé yo cuántos palabros! para significar siempre en el fondo lo mismo.
Y no vamos ni para alante ni para atrás con esto de "en vías de desarrollo" y "decrecentismo". Tengo hoy yo la certeza efímera e instantánea [como el paisano aquel, que tenía una memoria de 7 segundos] de que estamos en un eterno stand-by de movimiento continuo.
Por cierto, que justo estando yo en este rumio me ha llegado a ojos este artículo de una propuesta de cómo sonaría el protoindoeuropeo, también conocido como PIE, lengua de la que casi todos los que habitamos India y Europa precedemos, quitando la irreductible aldea vasca y pocas más. Interesante, cuanto menos. Si es que hay gente que se gana la vida haciendo unas cosas... jajaja. ¡A picar, hombreya!
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