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martes, 8 de octubre de 2013

Metamorfosis


Se levantó vomitando estupideces, como hacía a diario. La diferencia era que esta vez le escuchaban todos atentos, tomaban notas. Le rodeaban llenos de intriga y asumiendo cada palabra como verdad inevitablemente catastrófica.

Probaba a cambiar de tema, pero allí seguían, ordenador en mano, martilleando su tranquilidad con el impersonal y arrítmico sonsonete del teclado. Vestidos con batas blancas de laboratorio… ¡Un momento! ¿Dónde estaba? Era evidente que ésta era su habitación, la de siempre, donde se levantaba todas las mañanas. Pero entonces ellos…


Da igual lo que dijera, no se podía deshacer de ellos que estaban por doquier, que se turnaban para estar siempre enfrente a él, tecleando.

Esa noche le habían encerrado.

Cada cosa que decía se cumplía al instante. No sabía si era un sueño o una pesadilla.

Florencia 2007

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