domingo, 9 de noviembre de 2014
No traje traje
Sigo por esta tierra de Sordos donde cada día pasan cosas excepcionales que poco o nada tienen que ver con todo lo aprendido desde que nací, y que aquí son normales ¡me gusta! Luego al final son yankees y ¿¡qué le vas a hacer!?
O sea, que sí. Que sigo deambulando por Gallaudet (en silla eléctrica ¡y manual!) y naturalizando el milagro que me aconteció en Jamaica como fuera el convertirme en delfín.
¡Que nado! Que es lo que venía yo a contaros hoy. Nado en la piscina 16 largos al día, y luego me vuelvo a casa impulsándome yo solita con la silla manual. En esto tenía que colapsar el tiempo y el espacio, estaba claro.
Y la otra noche se le ocurrió a alguien que podíamos ver una peli mientras nadábamos ¡dicho y hecho! Vimos "buscando a Nemo" y en los cachos que salía el tiburón yo... ¡os podéis imaginar! me tapaba todo el cuerpo con la manta que llevaba (no me metí en el agua, era demasiado).
¡En fin! Que serán los pequeños placeres, como cuando cada noche me acuesto por fin en la cama después de llevar tooooodo el día sentada en la misma posición, como cuando mis piernas se ven libres en el agua, como cuando me rasco la nariz... Luego ya lo de no pasar ni hambre, ni frío, ni sueño es tal privilegio que me da casi reparo mencionarlo. ¡Y signar y ver signar! Pues si hay algún placer más grande en esta vida tendrá que ser muy parecido a eso. (la música, la naturaleza...)
sábado, 1 de noviembre de 2014
No nadas nada
Está siendo curioso el proceso vital de esta semana, o fin de semana, o sábado por la mañana...
Sí es cierto que me siento a gusto, con una "pequeña cálida felicidad dentro de mí"y disfruto de casi cada segundo, especialmente si hay personas -nuevas- a mi alrededor, que es siempre. Estoy descubriendo una nueva dimensión de manera de ser y pensar, mientras pienso que descubro.
Aprender a aprender. Enseñar a enseñar.
¡Y a hacer deporte! Después de recordar que sé nadar, que se puede nadar, que todos nadamos, allá en el agua aquella maravillosa rodeada de naturaleza, ayer volví a sumergirme en el líquido elemento y estuve yo, solo yo, moviendo de nuevo mi cuerpo entero sin más aparatosas adaptaciones que un poco de H2o rodeándome.
Quizás lo convierta en rutina, quizás vuelva a olvidárseme, pero esa sensación de libertad que sentí en aquel mistic valley, que fue nadar, que también hoy amanezco sintiendo en mi silla... es maravillosa y merece todo lo que antes haya pasado y todo lo que después esté por pasar.
Y no... no es lo mismo que dejarte mecer por las olas, que también fue rico y gustoso. Digo nadar.
Sí es cierto que me siento a gusto, con una "pequeña cálida felicidad dentro de mí"y disfruto de casi cada segundo, especialmente si hay personas -nuevas- a mi alrededor, que es siempre. Estoy descubriendo una nueva dimensión de manera de ser y pensar, mientras pienso que descubro.
Aprender a aprender. Enseñar a enseñar.
¡Y a hacer deporte! Después de recordar que sé nadar, que se puede nadar, que todos nadamos, allá en el agua aquella maravillosa rodeada de naturaleza, ayer volví a sumergirme en el líquido elemento y estuve yo, solo yo, moviendo de nuevo mi cuerpo entero sin más aparatosas adaptaciones que un poco de H2o rodeándome.
Quizás lo convierta en rutina, quizás vuelva a olvidárseme, pero esa sensación de libertad que sentí en aquel mistic valley, que fue nadar, que también hoy amanezco sintiendo en mi silla... es maravillosa y merece todo lo que antes haya pasado y todo lo que después esté por pasar.
Y no... no es lo mismo que dejarte mecer por las olas, que también fue rico y gustoso. Digo nadar.
jueves, 23 de octubre de 2014
Super Defie
Sigo en Gallaudet, lo que implica que en EEUU también, y sigo aprovechando oportunidades de experiencias sordiles que se dan cada minuto en este campus lleno de gente.
Fui a la presentación de una película sorda. Sorda, porque trata temática sorda, está rodada en lengua de signos americana y la mayoría de las personas involucradas en la creación de la misma son personas sordas. No es la primera ni mucho menos, en la biblioteca de Gallaudet se pueden encontrar muchas, pero sí es novedoso la "calidad hollywoodiense" que se ve en el film.
La película se titula "Super Deafi. No ordinary hero" [SúperSordo. Un héroe poco común] y relata la vida diaria de un niño sordo y sus problemas de comunicación con la familia y compañerxs de clase que encuentra alivio viendo un programa televisivo donde el protagonista es un súperheroe sordo -como él-. Luego vemos que la vida del supersordo en cuestión no está exenta de problemas ligados a su condición de "no oir", y que manejarse con determinación y autoestima en el mundo oyente es igual de frustrante para él que para el superniño. Al final ambos se enfrentan a sus problemas, que parecen solucionarse de manera inmejorable, muy "a lo americano"; el malote de clase que antes se reía del sordomudo ahora tiene un deseo irrefrenable de aprender lengua de signos, el adulto se presenta a las elecciones del barrio y, por supuesto, las gana -con la inestimable ayuda de la profe del niño que, por cierto, sabe signar de repente- ¡bueno! ¡El guión es lo que es!
Pero, como dicen las malas lenguas "que hablen de mí ¡aunque sea mal!". Quitando el sensacionalismo, los estereotipos, las perpetuaciones imperialistas... habrá que quedarse con lo positivo, que lo tiene, y es que muchxs sordxs que vieron y verán esta película se sintieron en cierta medida identificadxs. Ver a un protagonista sordo en el cine que defiende el mundo, cultura e identidad sorda pese a la perspectiva ignorante oyente, siempre es de agradecer.
Aquí el trailer.
Luego hubo una ronda de preguntas y respuestas, y esas ya sí eran demasiado yankees para contarlas por aquí... ¡que es que no sé cómo no les da ni vergüenza! jajaja. Ya os lo contaré en petit comité, si cuadra.
Fui a la presentación de una película sorda. Sorda, porque trata temática sorda, está rodada en lengua de signos americana y la mayoría de las personas involucradas en la creación de la misma son personas sordas. No es la primera ni mucho menos, en la biblioteca de Gallaudet se pueden encontrar muchas, pero sí es novedoso la "calidad hollywoodiense" que se ve en el film.
La película se titula "Super Deafi. No ordinary hero" [SúperSordo. Un héroe poco común] y relata la vida diaria de un niño sordo y sus problemas de comunicación con la familia y compañerxs de clase que encuentra alivio viendo un programa televisivo donde el protagonista es un súperheroe sordo -como él-. Luego vemos que la vida del supersordo en cuestión no está exenta de problemas ligados a su condición de "no oir", y que manejarse con determinación y autoestima en el mundo oyente es igual de frustrante para él que para el superniño. Al final ambos se enfrentan a sus problemas, que parecen solucionarse de manera inmejorable, muy "a lo americano"; el malote de clase que antes se reía del sordomudo ahora tiene un deseo irrefrenable de aprender lengua de signos, el adulto se presenta a las elecciones del barrio y, por supuesto, las gana -con la inestimable ayuda de la profe del niño que, por cierto, sabe signar de repente- ¡bueno! ¡El guión es lo que es!
Pero, como dicen las malas lenguas "que hablen de mí ¡aunque sea mal!". Quitando el sensacionalismo, los estereotipos, las perpetuaciones imperialistas... habrá que quedarse con lo positivo, que lo tiene, y es que muchxs sordxs que vieron y verán esta película se sintieron en cierta medida identificadxs. Ver a un protagonista sordo en el cine que defiende el mundo, cultura e identidad sorda pese a la perspectiva ignorante oyente, siempre es de agradecer.
Aquí el trailer.
Luego hubo una ronda de preguntas y respuestas, y esas ya sí eran demasiado yankees para contarlas por aquí... ¡que es que no sé cómo no les da ni vergüenza! jajaja. Ya os lo contaré en petit comité, si cuadra.
| John Maucere signando la palabra PELÍCULA |
jueves, 2 de octubre de 2014
¿Cómo se pregunta?
Recuerdo en mi época de enamorada, cuando trabajaba en mi curro ideal, cuando tenía tantas ganas de ver el mundo maravilloso cada día... ¡bueno! un poco como ahora, pero hace años. Y había a mi alrededor, especialmente recuerdo a dos personas importantes, que sentían como esa necesidad de estar siempre en el lugar adecuado en el momento oportuno haciendo "lo que se suponía que tenían que estar haciendo" ¡qué agobio, hija! Pero muy eficientes, la verdad, y tan guapxs como cualquiera. El caso es que me pasaron un artículo muy interesante sobre "cómo preguntar preguntas". ¡Unas instrucciones! Decía cosas como que intentaras primero resolver la duda tú solx (para no molestar a nadie), luego que eligieras bien las palabras para concretar y no perder tiempo en menudencias, y... la verdad es que no me acuerdo mucho de lo demás (así preguntaré yo de mal, me temo, jaja) pero recuerdo que me lo traduje a lo que es la red del internés, y me quedé con la idea de que era muy útil saber buscar cosas en google, porque San Google lo sabe, o al menos lo contiene, "TODO".
Aún hoy sigo beneficiándome de ese simple protocolo. Preguntar a google. Es todo lo más que he conseguido desarrollar mi lengua para sobrevivir en este siglo XXI de tala del Amazonas. Siento que me he vuelto un poco más máquina -aunque no sé si ello conlleva que menos humana... quiero creer que no- pero supongo que es el camino que me toca recorrer.
...Como este estar en EEUU ahora...
Todo esto venía porque viendo en un vídeo de youtube a un personaje de la televisión de un canal latino aquí en EEUU, vuelvo a recordar cómo está todo esto montado. Cómo nos hacemos activistas del país que nos da aquello que creemos es calidad de vida. ¡Digo! Yo este señor no sé por qué vomita cual loro la propaganda yankee anti-Cubana, pero lo cierto es que utiliza una técnica sobradamente estudiada -¡supongo!-, que es... preguntar. Pero preguntar no por curiosidad o con intención de empezar así un intercambio enriquecedor de conocimientos, experiencias y perspectivas, sino con el objetivo pueril de exponer al oponente y mostrar así su gran error o ignorancia para, intuyo, desacreditarlo. ¡¡Nada más lejos de la realidad!! Lo primero que en una conversación no hay oponentes, sino integrantes, y lo segundo que todos se exponen, de eso se trata, y cada cual es quien es y concluye sus opiniones.
El caso es que yo también soy muy obtusa (¡y muy burra!) y me cuesta bastante darme cuenta de las cosas si no las vivo en primerísima persona. Y ahora estoy viviendo en primerísima persona mi vida, y veo cómo hay tantas maneras de preguntar como personas hay en la existencia. Hay culturas que incluso no tienen forma gramatical para formular preguntas, y no me hace falta ir a estudios lingüísticos de tribus recónditas. Me basta el ejemplo de Jahbú, aquel amigo mío de Kensington Market que nunca preguntaba (/pedía) nada, y a veces ni respondía si quiera tampoco. Pero eso fue solo un momento y un lugar, en el espacio e ideario de lo que ahora vengo llamado mi vida.
https://www.youtube.com/watch?v=e9BaYFCaEtA
Por cierto, que hasta con la verdad última revelada de google hay que tener doscientos ojos también. Pues STEM, que me parecía a mí una palabra germinal y nutrida, al ponerla por escrito por un lado me dice que es "ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas" y por otra, en el traductor, por fin: MADRE. ¡Ahora! Que si pones imágenes, de momento no hay duda.
Estaba en un momento de absorción del sistema que, ahora veo, siempre estuvo presente y es pervasivo (ubicuo) así que buena gana de luchar contra mis propias células. Voy a ver qué sale de este cáncer.
Aún hoy sigo beneficiándome de ese simple protocolo. Preguntar a google. Es todo lo más que he conseguido desarrollar mi lengua para sobrevivir en este siglo XXI de tala del Amazonas. Siento que me he vuelto un poco más máquina -aunque no sé si ello conlleva que menos humana... quiero creer que no- pero supongo que es el camino que me toca recorrer.
...Como este estar en EEUU ahora...
Todo esto venía porque viendo en un vídeo de youtube a un personaje de la televisión de un canal latino aquí en EEUU, vuelvo a recordar cómo está todo esto montado. Cómo nos hacemos activistas del país que nos da aquello que creemos es calidad de vida. ¡Digo! Yo este señor no sé por qué vomita cual loro la propaganda yankee anti-Cubana, pero lo cierto es que utiliza una técnica sobradamente estudiada -¡supongo!-, que es... preguntar. Pero preguntar no por curiosidad o con intención de empezar así un intercambio enriquecedor de conocimientos, experiencias y perspectivas, sino con el objetivo pueril de exponer al oponente y mostrar así su gran error o ignorancia para, intuyo, desacreditarlo. ¡¡Nada más lejos de la realidad!! Lo primero que en una conversación no hay oponentes, sino integrantes, y lo segundo que todos se exponen, de eso se trata, y cada cual es quien es y concluye sus opiniones.
Es más obtuso el que se agarra a las respuestas simples, con preguntas simples formuladas.
El caso es que yo también soy muy obtusa (¡y muy burra!) y me cuesta bastante darme cuenta de las cosas si no las vivo en primerísima persona. Y ahora estoy viviendo en primerísima persona mi vida, y veo cómo hay tantas maneras de preguntar como personas hay en la existencia. Hay culturas que incluso no tienen forma gramatical para formular preguntas, y no me hace falta ir a estudios lingüísticos de tribus recónditas. Me basta el ejemplo de Jahbú, aquel amigo mío de Kensington Market que nunca preguntaba (/pedía) nada, y a veces ni respondía si quiera tampoco. Pero eso fue solo un momento y un lugar, en el espacio e ideario de lo que ahora vengo llamado mi vida.
https://www.youtube.com/watch?v=e9BaYFCaEtA
Por cierto, que hasta con la verdad última revelada de google hay que tener doscientos ojos también. Pues STEM, que me parecía a mí una palabra germinal y nutrida, al ponerla por escrito por un lado me dice que es "ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas" y por otra, en el traductor, por fin: MADRE. ¡Ahora! Que si pones imágenes, de momento no hay duda.
Estaba en un momento de absorción del sistema que, ahora veo, siempre estuvo presente y es pervasivo (ubicuo) así que buena gana de luchar contra mis propias células. Voy a ver qué sale de este cáncer.
jueves, 11 de septiembre de 2014
¿Estoy aquí porque quiero, o porque quiero estar aquí estoy?
¿Estoy aquí porque quiero, o porque quiero estar aquí estoy?
En esta nueva manera de entender el mundo y quererme de nuevo -resilencia, lo llaman ahora, cuando quieren decir sexo-, veo como unas cosas se transforman en otras por arte de magia (o hipnosis, no sé muy bien). Cómo el conformismo es adaptabilidad y siempre vence, por supuesto, el que logra materializarse más tiempo y ahora, por lo visto, más lejos.
Este sabor a metálico en la boca a veces, como si te hubieran dado un golpe de esos que decimos que saben a peras... ¡Pues eso! El que es pera, si quiere que se pele o se deje pelar. Para todo lo demás...
En esta nueva manera de entender el mundo y quererme de nuevo -resilencia, lo llaman ahora, cuando quieren decir sexo-, veo como unas cosas se transforman en otras por arte de magia (o hipnosis, no sé muy bien). Cómo el conformismo es adaptabilidad y siempre vence, por supuesto, el que logra materializarse más tiempo y ahora, por lo visto, más lejos.
Este sabor a metálico en la boca a veces, como si te hubieran dado un golpe de esos que decimos que saben a peras... ¡Pues eso! El que es pera, si quiere que se pele o se deje pelar. Para todo lo demás...
martes, 2 de septiembre de 2014
10 cosas que no sabía sobre la discapacidad
1. No tiene relación directa con comer
membrillos, al menos hasta donde yo sé (con el tocino un poco… ¡creo!).
2. Lo mismo da que la tengas (¡certificada y
con tarjeta! ¡ojito!) que no, sigues sin entender una mierda de qué va todo
esto.
Y… básicamente ya.
Las otras ocho las
omito, o mejor dicho ni las pienso, que en términos económicos algunos
espabilaos dirán que me las ahorro. Pero en este sinsentido de ver patrones
donde ciertamente los hay (y léase “los hay” como “nos los sacamos de la
manga”) y hacer miles de listas de cosas que deberías hacer antes de cagar esta mañana y demás
utilísimos consejos para la vida metafísica de hoy en día, quería yo contribuir hoy con mi granito de agua.
¡Ays! ¡Que me lío!
viernes, 29 de agosto de 2014
Yo sigo a mi tarea
He vuelto a este lugar que tímidamente
llamo hogar. Tímida, porque todavía delibera si me da el permiso o no de salir
y entrar de aquí cuando yo quiera (o pueda, vaya), porque me da no sé qué llamar
hogar a una cárcel de oro tan grande que no acabas de ver bien las rejas. Porque
además yo me creo todo eso de ser ciudadanx del mundo y la calidad de vida y
elegir tu propio destino y esas cosas que tanto vienen vendiendo de un tiempo a
esta parte y mi hogar está allí donde estoy yo, mismamente, y todxs aquellxs
que me quieren, que se concentran quizás en número en puntos concretos de la
geografía terrestre, pero que me consta están worldwideweb y más allá, cual la
insidiosa internet, que no por ello es menos deidad (¡y no sé si hembra!).
¡Pero me lío! Y quería yo solo explicar que
aquí hay más mosquitos que en otros lugares donde he estado, o me pican donde
parece que los siento yo más (que en mi cuerpo tetra se reduce la superficie a
un 30%, siendo …) ¡y me rasco! Que es lo que tengo yo, que soy
muy del aquí y el ahora, ya me conocéis los que me conozcáis (¡bueno! y que lo
dejo todo para mañana, pero esa es otra historia). Y el comer y el rascar... ¡ya sabéis! He destapado la caja de
Pandora –y yo que pensé que donde me adentraba era en el Paraíso del Edén- y
esto no ha hecho más que empezar. Nada nuevo, por otro lado, mismo patrón
experimentado en esta y otras seculas vitales como “¿Cómo me hice de varias
sectas en la niñez?” “El deporte no lo es todo” o “me he enamorado del rarito
de mi clase”. Esta cadencia, que bien pudiera ser tan solo carencia, de querer
a los queribles, de amar a los amables, de reflejarme rebotada en miradas de
espejos amplios limpios, robustos y brillantes (¡ni laRAE, amparo!) como de
hecho en mi culo luego todo parece explotar, no es más que la evidencia de lo
que siempre fue evidente. ¿Me se
entiende? ¡Que me ha dao por los negros, madre! Que yo no sé qué tendrán. Pero
que cuando “you´ll go black, you´ll never back”, dicen. ¡Y por los indígenas
nativoamericanos, cuidao! Que no hago yo vistas minuciosas, sino gordas,
siempre gordas (aunque los aborígenes me han caído de momento un poco de
soslayo). Y por los homeless, las chicas en sillas de ruedas –eléctricas y
manuales-. ¡Y por las mujeres, coño! Ovarios, ojos y bazo ¡de todo un poco! No
vayamos a definir solo a aquellas por lo que las diferencia, sino también por
lo que las constituye (whatever)
La caja de Pandora, como digo, que quizás
sea pequeña comparada con el árbol del [des]conocimiento, pero que está tan
llena de prístinos detalles, cual matrioska la jodía ¡si es que somos tan
creativas! [¡coño!], que no puedo por menos de ponerlo todo aquí arrebujao y
alborotao, sin tejer ni ná de ná, que ya vendrá un penélope de turno o un
ingeniero de caminos. Tanto más me da. Yo sigo [tetra] a mi tarea, chichivoy boy
voy, chichivoy, boy, voy.
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