Futuro
En una habitación cuadrada caben ahora todos mis anhelos.
Cuatro pósters mal puestos, todo temporal.
La cama medio hecha, medio deshecha de amor y calor
Y nada de celos.
Ventanas, armario, ordenador y una estantería
Que sirve de todo y está vacía.
Y así es ahora mi casa, su casa.
Nuestro futuro, mi dicha.
Y quién sabe si mañana seguiré feliz
En esta pequeña hura.
Construida rápida y fríamente,
Que hemos llenado de calor.
Pero ahora es el futuro del ayer
Y ayer quería estar con él
Y en el “para siempre” de mi recién estrenado vocabulario
está en mayúsculas el compartir con él este cuarto,
Esta vida.
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Y me da como algo en el estómago que la RAE se empeña en llamar pena,
de no poder compartir contigo lo que ven mis ojos
ahora que el Mundo vuelve a estar floreciente en Primavera.
Te alejaste y ya estás lejos, dices, y sin embargo te sigo yo sintiendo tan cerca.
Aunque penetres otros cuerpos, aunque no recuerdes mi silueta.
Te siento dentro porque allí te tuve innumerables veces
y te siento también fuera, porque es ahí donde habitas,
en el oscuro y turbador sueño que la realidad creada inventa.
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Si soy quien yo soy. Entonces, te amo. Y voy a Maputo y te lleno la pared de corazones, de telas africanas, de sonidos del mar... Y te leo los cuentos que escribí en tu ausencia, y te canto, y bailo para q me veas bailar. Y te cocino y te masajeo los pies, y te los beso. De arriba a abajo, parando en medio.
Si fuera yo, pero ya no soy. Soy otra. Tú me hiciste otra. Y ahora camino sentada. Y la vida me pasa murmurando suave cual brisa por debajo de mi piel aún tersa y joven todavía. Llena de ganas.
Estoy llena de ganas de compartirme, de serme en otro, de albergar otra alma.
Y llegan, desde lugares lejanos.
Estoy casi a punto de olvidar para siempre tus rizos dorados, que no deben ser cortados nunca mientras duermes. Díselo ahora a tu nueva compañera colombiana.
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Si me buscas, allá lejos,
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Si me buscas, allá lejos,
donde
el mar se confunde con el cielo
donde
el olvido es, no más.
Si me
llamas entonces, y no contesto,
Será
que me he vuelto loca, sorda, vieja,
Será
que volví a nacer en otra forma
que no
siente ni recuerda.
Será,
entonces, que no merezco yo la dicha de tu voz,
Ni tú
el sublime éxtasis de ver mi silueta.
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Una vez
estuve cerca del amor…
Y lo
destrocé con sueños, con tetraplejias,
Con insufrible
victimismo de malcriada,
Con energúmeno
capricho de doncella.
Una vez
estuvo el amor cerca de mí
Y se
marchó, despavorido.
Huyó al
desenmascararse la crudeza de la vida,
Quizás
desmotivado, quizás confundido.
Una vez
fui amor, y el amor me hizo.
Me inoculó en la sangre un optimismo absurdo,
de querer
ser y estar en el mundo
Y me olvidé entonces, de nosotros mismos.
