Páginas

jueves, 13 de febrero de 2014

Creacionismo (que me pesa un huevo... y el otro lo mismo)

Bueno, bueno, bueno... aquí sigo en mi sueño americano donde me pasan cosas como las que suceden en escenas de películas. Recuerdo aquel soleado día en la acera de la calle de mi recién estrenado hogar cuando se nos acerca una mujer y de repente se presenta como agente del FBI, mostrándonos su placa y haciéndonos preguntas sobre los vecinos justificándose en no sé qué seguridad nacional...

La del pasado sábado fue más graciosa todavía. 

Sabía yo que existían seres estadounidenses que creían en el creacionimo (en Adán y Eva, básicamente. Que la tierra tiene 12.000 años de antiguedad y que había dinosaurios en el arca de Noé, entre otras cosas) pero no pensé que fuera yo a toparme con uno de carne y hueso. ¡Pues sí! En un taller que organizó la Universidad el pasado sábado y al que asistí casi de casualidad, [re]conocí a una chiquilla que tenía sobre la mesa un libro de introducción a la antropología. Le pedí si podía echarle un vistazo (200$ costaba el ejemplar de no más de 300 páginas y tapas blandas) y leyendo el título de los capítulos, empezamos a comentar algunas ideas "¿Te está gustando?" "Sí" me contestó "pero hay algunos capítulos con los que no me siento muy cómoda, el de los monos y la evolución... Yo es que no creo en eso" 0_o ¿¡Qué!? Supongo que mi cara, siempre tan expresiva como un libro abierto, no pudo por menos de quedarse ojiplática mientras le preguntaba que a qué se refería exactamente. "Bueno... no sé, no me apetece hablar del tema". Es una alumna universitaria. ¿Y yo? Yo... en fin. No supe qué decir, ciertamente.







jueves, 30 de enero de 2014

Intrahistoria


Espero que, sea lo que sea, estés contenta con lo que haces y te levantes cada mañana con ganas de llevar a cabo la "oscura y silenciosa labor cotidiana y eterna", que dice Unamuno.

Yo sigo en Gallaudet, me gradué y ahora ando enseñando LSE a alumnos Sordos nativos de ASL ¿¡te lo puedes creer!? Es súperenriquecedor, bonito y maravilloso. Estoy ahora en una etapa de disfrutar de las pequeñas cosas, en vez de soñar a lo grande (q tb lo hago... tan tan grande que se me sale del mundo! jajaj. Sueño con que un día a todas las personas les dé igual ser sordo u oyente o X o Y -fisiológicamente- porque todos tengamos la capacidad empática, la paciencia y el amor para comunicarnos unos con otros de las [siete] mil millones de maneras distintas que los seres humanos somos capaces de crear en cada momento :-)

martes, 21 de enero de 2014

Me gusta


Gallaudet me recibe con nieve :-)


Me gusta que el mundo se pare. 
Porque nieva, porque he tenido un accidente, porque ha nacido mi sobrino. Porque toca manifestación o alguien escribe desde África que ha visto un cocodrilo. Esto que va entre medias del pararse que es la vida también me resulta genuinamente interesante, si hace sol, aunque haga frío.
Siempre busco miradas amigas, frases comprensivas, manos silenciosas que me explican el mundo este en el que tímidamente habito lleno de otros seres, lugares y experiencias. 

Cada loco con su tema, y yo cual pirata cojo con pata de palo que quisiera probarme en las piernas de cualquiera, tan solo un rato de nuevo otra vez. Quizás para nada más que para volver a saber que el mundo es más ancho que Castilla y que se hace camino al andar. Para volver a creer que queda mucho por hacer en este cambio constante que perpetramos solo por el hecho de perseverar en el existir que cada uno llevamos encima.

Me gusta que el mundo siga adelante aunque unos quieran y otros no. Que siga nevando, convulsionándose, creando nuevas maneras de ser y estar mientras otras se extinguen amparadas en una  injusticia social lacerante que no es sino perspectiva diferente de lo que siempre pasó. En esta época de la información, en la que estamos informados de los males que pasan, a veces me da por pensar si no sería mejor volver a no saber nada... y me respondo que no.

Cada palo que aguante su vela, y en ello estamos. A oscuras. Vislumbrando allá en lontananza lo que bien pudiera ser la luz, o el inicio del túnel, o la vida misma ¡vaya! El principio y fin. La adoración suprema. Da igual lo lejos que esté, siempre todo llega. Y si no llega es que no hubo de llegar, y ya está. O eso dicen ahora las frases sabias del feisbuk, que pa´todos tienen.

Me gusta a mí creer todavía que hay razones para que no venza la desesperanza, aunque se deshielen los polos y mueran más niños que banqueros y sigamos rogando a dios mientras a mazazos opinamos y desgastamos este planeta que creemos más nuestro que de cualquiera. 



Thomas Gallaudet y Alice signando A


Sueño con que un día a todas las personas nos dé igual ser sordx u oyente o autista o chinx o equis o y -fisiológicamente- porque todxs tengamos la capacidad empática, la paciencia y el amor para comunicarnos unxs con otrxs de las [siete] mil millones de maneras distintas que los seres humanos somos capaces de crear en cada momento :-)

lunes, 30 de diciembre de 2013

Mi ideolecto

Castellana de Salamanca, mis rasgos más distintivos son la pronunciación de las /ɕ/ [za ce ci zo zu] y, aunque mi Abuela, padres y tíxs conservan la distinción entre Y y LL, yo ya no la pronuncio -que sí percibo-.

Al venir de mi zona el "español estándar[izado]" (muy, muy entrecomillado) y estar educada en el sistema formal bastante[1], pocos errores gramaticales -de los que prescribe la RAE digo- pronuncio en mi día a día. Quizás algún "¿lo qué?" y los imperativos plurales como "ABRIR" en vez de "ABRID". Me soñé, se me cayó algo. La reñí o la escribí. He ido a comprar esta mañana... (esos que me han ido señalando, los cuales de otro modo jamás sabría que son *agramaticales)

Hago mis diminutivos en -ITA, y digo "fréjoles" para referirme a las "judías". Utilizo "mandil" y "delantal" indistintamente. Y digo "candar" para "cerrar con llave". Y "componer" la ensalada, en vez de aliñarla, aun que esta última me consta que es marca de mi casa materna, solo.

Poco a poco fui aprendiendo que no se dice la -S final de "dijisteS" (condujistes, anduvistes) cual roto de rompido. Más tiempo tardé en interiorizar "respectivamente", y todavía reviso cautelosa cada vez que me da por utilizar "sendos [goles, ríos, caminos...]". Me fui fijando en dejes, acentos, chascarrillos de otros lugares cercanos, como en la vecina Extremadura con su "*me he quedado el cuaderno dentro", en Valencia "*han habido problemas", en el País Vasco "*Si habría llovido", como en general en el Norte "*traémeLE [refiriéndose a un estuche]". Sin ponerme a enumerar la idiosincrasia andaluza que desde la gramática al léxico siempre me ha parecido especialmente bonita (como mi primer amor), y el acento mañico (por mi BBFever). Mención especial merecen "perla" y "alhaja", apelativos que esculpieron mi nombre en los duros días del nacimiento de mi tetraplejia, donde valencianos y toledanos respectivamente  (que no sendos :-P) me cuidaron con amor.

En un ambiente fuertemente monolingue de pro, me inculcaron siempre que neologismos ¡los justos! Aún me andan corrigiendo giros afrancesados que llevan pululando por escritos y bocas españolas decenas de años. 
Conocí, como dije, el andaluz, el maño, el español vasco-catalán-gallego, el extremeño, el madrileño, el cántabro. Y luego también un poco el argentino, el mexicano... Todos ellos vinieron a cambiar mi idiolecto querido. El inglés con calzapiés, el francés ¡el maravilloso italiano! Un tiento con el latín, el alemán ¡hasta el griego! refranes de abuelxs, chascarrillos de muchachxs... Y la esplendorosa LSE a la que le ha salido una prima cercana que también me gusta en grado sumo (ASL :-)

Y ahora, mi ideolecto de esto que sería salmantino que viajó un poco y le viajaron, no tiene ya fuerzas ni ganas para tener eso que llaman faltas ni errores, sino recuerdos y guiños a personas y lugares que la suerte que llamamos vida me puso durante mayor o menor tiempo al lado. Cuando tengo tiempo me miro lo que digo, por qué, cómo, dónde y cuándo. Y casi siempre desentramo la razón externa que motivó mi quizás inicial elección de forma. Lo que me intriga pues, ahora, habiendo aprendido a mesurar y contabilizar rudimentariamente la forma que aplico a mí misma porque soy la persona que tengo más a mano, es ir más allá de esa forma a, más que contenido, la esencia. Abstracción misma de la propia voluntad del pensar y comunicar en acto. Esa inicial elección que nunca más ocurrió, porque no crecí sola ni aislada ¿cuánto de ella existe todavía, si queda? ¿cuánto de ella es quimera? Si pudiera coger mi discurso y quitarle toda la paja de la historia, la sociedad, mi vida... ¿quedaría, pues, algo; aun que tan solo fuera un minúsculo polvo de estrella?

---
[1] Y ese "bastante" así utilizado es español de Latinoamérica, soy consciente, no me vaya un purista a leer con diablilla sonrisa para descalificarme todo el escrito de aquí para abajo...

Juraría

Juraría, si no te hubiera tenido cerca,
que no existes en absoluto. Nunca.
Que la energía que hace respirar al mundo
no te roza ni tan si quiera levemente.
Que tu coraza de piel y ojos y pelo
es un simpe ardiz, una vil treta,
que me hace confundir el universo con tu cuerpo
y la vida eterna con la alegría de tenerte cerca.
Juraría, si no supiera que eres eternx,
que todavía no has sido engendradx, ni aún nacidx,
que tienes toda la historia de la humanidad y alrededores 
agazapada detrás de tu perfecta oreja izquierda.

Dudo



Dudo.
Dudo de quién soy, de lo que soy.
De si soy, si quiera,
de si puedo ser.

Dudo de si tengo derecho a ser
aún siendo ya desde hace tiempo,
de si merezco, de si debo.
De si se me permite incluso querer ser.

Dudo de mis capacidades, 
de mis sueños, de mis ganas e ilusiones.
Dudo de que si mi cuerpo fuera otro
quizás, entonces, no dudara.

Dudo
y la duda misma se desdibuja,
sin traerme más certeza de que es cierto que estoy viva,
que respiro. Que camino diferente y con ayuda de todxs,
porque sin todxs entonces soy de nuevo solo yo,
y feroz la duda vuelve
y me azota y dejándome paralizada,
tetrapléjica.

Y tetrapléjica soy, de eso no hay duda.
Y entonces dudo de nuevo.
Siempre, eternamente.
Dudo.

martes, 24 de diciembre de 2013

La abuela de todas las abuelas

Tenía todos los años de la historia que se recuerda. Cien en cada párpado, al menos, y otros quizás más de 50 en cada oreja. En la barbilla unos 30. Y así en cada dedo de sus pies, manos, codos, barriga, piernas...

Se le había olvidado hablar, pensaban aquellos insensatos que la miraban con ojos lozanos de febril impaciencia.

Lo que pasa es que ella ya sabía todo para atrás lo que había pasado, y sus palabras nuevas nada añadían al todo para alante que venía. Estando pues en un círculo que gira y gira, lo único sensato que se le ocurría hacer era ser relevante de sabiduría cada vez que su boca abría, que era rara y escasa vez.

Y así es como soltaba un refrán detrás de otro, que nunca fueron tales, sino verdaderas frases por alguien dichas en aquellos tiempos donde no había tablets y cada cual era relevante en cada pequeña obra, palabra y gesto que decía.

Y era una más en el mundo, la abuela de su tierra, la reina de la historia conocida, que sin luchar contra el aparheid ni salvar a las ballenas había hecho que la Tierra siguiera girando así como la conocemos y estudiamos hoy en día. Algo de lo que ella estaba ya más que enterada, aun que ¿qué importan esos matices, si siempre había sido así desde que se recuerda, en este círculo que gira y gira?