La del pasado sábado fue más graciosa todavía.
Sabía yo que existían seres estadounidenses que creían en el creacionimo (en Adán y Eva, básicamente. Que la tierra tiene 12.000 años de antiguedad y que había dinosaurios en el arca de Noé, entre otras cosas) pero no pensé que fuera yo a toparme con uno de carne y hueso. ¡Pues sí! En un taller que organizó la Universidad el pasado sábado y al que asistí casi de casualidad, [re]conocí a una chiquilla que tenía sobre la mesa un libro de introducción a la antropología. Le pedí si podía echarle un vistazo (200$ costaba el ejemplar de no más de 300 páginas y tapas blandas) y leyendo el título de los capítulos, empezamos a comentar algunas ideas "¿Te está gustando?" "Sí" me contestó "pero hay algunos capítulos con los que no me siento muy cómoda, el de los monos y la evolución... Yo es que no creo en eso" 0_o ¿¡Qué!? Supongo que mi cara, siempre tan expresiva como un libro abierto, no pudo por menos de quedarse ojiplática mientras le preguntaba que a qué se refería exactamente. "Bueno... no sé, no me apetece hablar del tema". Es una alumna universitaria. ¿Y yo? Yo... en fin. No supe qué decir, ciertamente.
