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jueves, 23 de octubre de 2014

Super Defie

Sigo en Gallaudet, lo que implica que en EEUU también, y sigo aprovechando oportunidades de experiencias sordiles que se dan cada minuto en este campus lleno de gente.

Fui a la presentación de una película sorda. Sorda, porque trata temática sorda, está rodada en lengua de signos americana y la mayoría de las personas involucradas en la creación de la misma son personas sordas. No es la primera ni mucho menos, en la biblioteca de Gallaudet se pueden encontrar muchas, pero sí es novedoso la "calidad hollywoodiense" que se ve en el film. 

La película se titula "Super Deafi. No ordinary hero" [SúperSordo. Un héroe poco común] y relata la vida diaria de un niño sordo y sus problemas de comunicación con la familia y compañerxs de clase que encuentra alivio viendo un programa televisivo donde el protagonista es un súperheroe sordo -como él-. Luego vemos que la vida del supersordo en cuestión no está exenta de problemas ligados a su condición de "no oir", y que manejarse con determinación y autoestima en el mundo oyente es igual de frustrante para él que para el superniño. Al final ambos se enfrentan a sus problemas, que parecen solucionarse de manera inmejorable, muy "a lo americano"; el malote de clase que antes se reía del sordomudo ahora tiene un deseo irrefrenable de aprender lengua de signos, el adulto se presenta a las elecciones del barrio y, por supuesto, las gana -con la inestimable ayuda de la profe del niño que, por cierto, sabe signar de repente- ¡bueno! ¡El guión es lo que es!

Pero, como dicen las malas lenguas "que hablen de mí ¡aunque sea mal!". Quitando el sensacionalismo, los estereotipos, las perpetuaciones imperialistas... habrá que quedarse con lo positivo, que lo tiene, y es que muchxs sordxs que vieron y verán esta película se sintieron en cierta medida identificadxs. Ver a un protagonista sordo en el cine que defiende el mundo, cultura e identidad sorda pese a la perspectiva ignorante oyente, siempre es de agradecer.

Aquí el trailer.




Luego hubo una ronda de preguntas y respuestas, y esas ya sí eran demasiado yankees para contarlas por aquí... ¡que es que no sé cómo no les da ni vergüenza! jajaja. Ya os lo contaré en petit comité, si cuadra.

John Maucere signando la palabra PELÍCULA


jueves, 2 de octubre de 2014

¿Cómo se pregunta?

Recuerdo en mi época de enamorada, cuando trabajaba en mi curro ideal, cuando tenía tantas ganas de ver el mundo maravilloso cada día... ¡bueno! un poco como ahora, pero hace años. Y había a mi alrededor, especialmente recuerdo a dos personas importantes, que sentían como esa necesidad de estar siempre en el lugar adecuado en el momento oportuno haciendo "lo que se suponía que tenían que estar haciendo" ¡qué agobio, hija! Pero muy eficientes, la verdad, y tan guapxs como cualquiera. El caso es que me pasaron un artículo muy interesante sobre "cómo preguntar preguntas". ¡Unas instrucciones! Decía cosas como que intentaras primero resolver la duda tú solx (para no molestar a nadie), luego que eligieras bien las palabras para concretar y no perder tiempo en menudencias, y... la verdad es que no me acuerdo mucho de lo demás (así preguntaré yo de mal, me temo, jaja) pero recuerdo que me lo traduje a lo que es la red del internés, y me quedé con la idea de que era muy útil saber buscar cosas en google, porque San Google lo sabe, o al menos lo contiene, "TODO".

Aún hoy sigo beneficiándome de ese simple protocolo. Preguntar a google. Es todo lo más que he conseguido desarrollar mi lengua para sobrevivir en este siglo XXI de tala del Amazonas. Siento que me he vuelto un poco más máquina -aunque no sé si ello conlleva que menos humana... quiero creer que no- pero supongo que es el camino que me toca recorrer.

...Como este estar en EEUU ahora...

Todo esto venía porque viendo en un vídeo de youtube a un personaje de la televisión de un canal latino aquí en EEUU, vuelvo a recordar cómo está todo esto montado. Cómo nos hacemos activistas del país que nos da aquello que creemos es calidad de vida. ¡Digo! Yo este señor no sé por qué vomita cual loro la propaganda yankee anti-Cubana, pero lo cierto es que utiliza una técnica sobradamente estudiada -¡supongo!-, que es... preguntar. Pero preguntar no por curiosidad o con intención de empezar así un intercambio enriquecedor de conocimientos, experiencias y perspectivas, sino con el objetivo pueril de exponer al oponente y mostrar así su gran error o ignorancia para, intuyo, desacreditarlo. ¡¡Nada más lejos de la realidad!! Lo primero que en una conversación no hay oponentes, sino integrantes, y lo segundo que todos se exponen, de eso se trata, y cada cual es quien es y concluye sus opiniones.


Es más obtuso el que se agarra a las respuestas simples, con preguntas simples formuladas.


El caso es que yo también soy muy obtusa (¡y muy burra!) y me cuesta bastante darme cuenta de las cosas si no las vivo en primerísima persona. Y ahora estoy viviendo en primerísima persona mi vida, y veo cómo hay tantas maneras de preguntar como personas hay en la existencia. Hay culturas que incluso no tienen forma gramatical para formular preguntas, y no me hace falta ir a estudios lingüísticos de tribus recónditas. Me basta el ejemplo de Jahbú, aquel amigo mío de Kensington Market que nunca preguntaba (/pedía) nada, y a veces ni respondía si quiera tampoco. Pero eso fue solo un momento y un lugar, en el espacio e ideario de lo que ahora vengo llamado mi vida.



https://www.youtube.com/watch?v=e9BaYFCaEtA

Por cierto, que hasta con la verdad última revelada de google hay que tener doscientos ojos también. Pues STEM, que me parecía a mí una palabra germinal y nutrida, al ponerla por escrito por un lado me dice que es "ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas" y por otra, en el traductor, por fin: MADRE. ¡Ahora! Que si pones imágenes, de momento no hay duda.

Estaba en un momento de absorción del sistema que, ahora veo, siempre estuvo presente y es pervasivo (ubicuo) así que buena gana de luchar contra mis propias células. Voy a ver qué sale de este cáncer.

jueves, 11 de septiembre de 2014

¿Estoy aquí porque quiero, o porque quiero estar aquí estoy?

¿Estoy aquí porque quiero, o porque quiero estar aquí estoy?

En esta nueva manera de entender el mundo y quererme de nuevo -resilencia, lo llaman ahora, cuando quieren decir sexo-, veo como unas cosas se transforman en otras por arte de magia (o hipnosis, no sé muy bien). Cómo el conformismo es adaptabilidad y siempre vence, por supuesto, el que logra materializarse más tiempo y ahora, por lo visto, más lejos.

Este sabor a metálico en la boca a veces, como si te hubieran dado un golpe de esos que decimos que saben a peras... ¡Pues eso! El que es pera, si quiere que se pele o se deje pelar. Para todo lo demás...

martes, 2 de septiembre de 2014

10 cosas que no sabía sobre la discapacidad

1. No tiene relación directa con comer membrillos, al menos hasta donde yo sé (con el tocino un poco… ¡creo!).

2. Lo mismo da que la tengas (¡certificada y con tarjeta! ¡ojito!) que no, sigues sin entender una mierda de qué va todo esto.

Y… básicamente ya. 

Las otras ocho las omito, o mejor dicho ni las pienso, que en términos económicos algunos espabilaos dirán que me las ahorro. Pero en este sinsentido de ver patrones donde ciertamente los hay (y léase “los hay” como “nos los sacamos de la manga”) y hacer miles de listas de cosas que deberías hacer antes de cagar esta mañana y demás utilísimos consejos para la vida metafísica de hoy en día, quería yo contribuir hoy con mi granito de agua. 

¡Ays! ¡Que me lío! 

viernes, 29 de agosto de 2014

Yo sigo a mi tarea


He vuelto a este lugar que tímidamente llamo hogar. Tímida, porque todavía delibera si me da el permiso o no de salir y entrar de aquí cuando yo quiera (o pueda, vaya), porque me da no sé qué llamar hogar a una cárcel de oro tan grande que no acabas de ver bien las rejas. Porque además yo me creo todo eso de ser ciudadanx del mundo y la calidad de vida y elegir tu propio destino y esas cosas que tanto vienen vendiendo de un tiempo a esta parte y mi hogar está allí donde estoy yo, mismamente, y todxs aquellxs que me quieren, que se concentran quizás en número en puntos concretos de la geografía terrestre, pero que me consta están worldwideweb y más allá, cual la insidiosa internet, que no por ello es menos deidad (¡y no sé si hembra!).

¡Pero me lío! Y quería yo solo explicar que aquí hay más mosquitos que en otros lugares donde he estado, o me pican donde parece que los siento yo más (que en mi cuerpo tetra se reduce la superficie a un 30%, siendo …) ¡y me rasco! Que es lo que tengo yo, que soy muy del aquí y el ahora, ya me conocéis los que me conozcáis (¡bueno! y que lo dejo todo para mañana, pero esa es otra historia). Y el comer y el rascar... ¡ya sabéis! He destapado la caja de Pandora –y yo que pensé que donde me adentraba era en el Paraíso del Edén- y esto no ha hecho más que empezar. Nada nuevo, por otro lado, mismo patrón experimentado en esta y otras seculas vitales como “¿Cómo me hice de varias sectas en la niñez?” “El deporte no lo es todo” o “me he enamorado del rarito de mi clase”. Esta cadencia, que bien pudiera ser tan solo carencia, de querer a los queribles, de amar a los amables, de reflejarme rebotada en miradas de espejos amplios limpios, robustos y brillantes (¡ni laRAE, amparo!) como de hecho en mi culo luego todo parece explotar, no es más que la evidencia de lo que siempre fue evidente. ¿Me se entiende? ¡Que me ha dao por los negros, madre! Que yo no sé qué tendrán. Pero que cuando “you´ll go black, you´ll never back”, dicen. ¡Y por los indígenas nativoamericanos, cuidao! Que no hago yo vistas minuciosas, sino gordas, siempre gordas (aunque los aborígenes me han caído de momento un poco de soslayo). Y por los homeless, las chicas en sillas de ruedas –eléctricas y manuales-. ¡Y por las mujeres, coño! Ovarios, ojos y bazo ¡de todo un poco! No vayamos a definir solo a aquellas por lo que las diferencia, sino también por lo que las constituye (whatever)

La caja de Pandora, como digo, que quizás sea pequeña comparada con el árbol del [des]conocimiento, pero que está tan llena de prístinos detalles, cual matrioska la jodía ¡si es que somos tan creativas! [¡coño!], que no puedo por menos de ponerlo todo aquí arrebujao y alborotao, sin tejer ni ná de ná, que ya vendrá un penélope de turno o un ingeniero de caminos. Tanto más me da. Yo sigo [tetra] a mi tarea, chichivoy boy voy, chichivoy, boy, voy.

viernes, 13 de junio de 2014

Ni tanto ni calvo


Un religioso practicante utilizando las herramientas metodológico-cognitivas de los académicos científicos para "hacerles ver la Verdad" suena tan histriónico como cuando aquellos dicen, repiten y oran (¡uy, no!¡eso último no!) algo así como "cuando yo te explique cómo darte cuenta de que dios es una invención tuya/vuestra, entenderás por fin la realidad que yo -y unos colegas- estamos minuciosamente describiendo*. De nada." 

*Y cuando digo "describiendo"... podría leerse también prescribiendo, o... ¡bueno! ¡no me hagáis escribir más!

Pero será como la derecha y la izquierda, cuando una campa a sus anchas, la otra normalmente se siente arrinconada. Acorralada. ¡Qué ley de vida más puta! (pero nadie dijo que fuera justa...)

Que está todo bien (¡o mal, vaya!), y hay que empujar y fluir, y estar en movimiento y reposo y un montón de movidas mentales chungas que estresan el cuerpo, la razón, el corazón, el espíritu, el alma y la mente (¡y el bazo!). 

Pero solo venía yo a decir... que ni tanto ni calvo. 
(Sí, el "tan" [me] sobra)

¡Ahora! Que dicen por ahí que cocinar término medio no es ninguna ciencia, pero yo todavía ando aprendiendo a pelar patatas :-S

Feliz año, amparos.

No veo la hora.

martes, 3 de junio de 2014

A day/night to remember



A day/night to remember…

Postrada en la cama (soy tetrapléjica. Hola ¿¡Qué tal!?) empecé aquel eterno día. 

Desayunando en mi jardincito sin creerme casi el buen tiempo que hacía. Vi a mi sobrinico recién levantao de la siesta, ejerciendo su derecho a ser llevado a que sus padres votasen (¡por Europa!) y charlé con mi amiga La Fiestas que brava pirata con parche y una hermosa son-risa me encomendó entregarme aquella misma tarde que, como no podía ser de otra manera, acabaría en noche para el recuerdo.

Primero realicé mis quéhaceres, aunque llegué ya como a destiempo, un poco tarde. Y después agarré el autobús que me llevó cerquita, cerquita de donde empieza este viaje. Meridian Park (aka. Malcom X Park).

Allá, cuenta la leyenda, hace cuarenta años se reunían cada domingo filas, ristras, de tambores que cantaban en la tierra (a, por, para, con, durante y mediante). Allá se juntaban los jefes de todas las tribus de América. Venían maestros de todos los rincones del continente, y allí invocaban la magia universal, que redentora les nutría con más domingos. Uno cada siete días.

Allí fui yo, me llevaron, cuando llegué a estas tierras. Una amiga –un ángel- que me acogió bajo su protectorado me mostró este milenario ritual un día que se produjo hermoso. Sensato. Hace ya casi dos rondas solares. // Volví de vez en cuando sola, acompañada, con compañía y en solitario. Fui viendo, descubriendo, dejándome impregnar por el sonido. Y el sonido me fue mojando…

Y cuando secó, en primavera, germinó una breve raíz. Tímida. Parecía que incluso rezagada… Salió, cual topo curioso, una noche que la Luna se encontró con esta sorta di maraviglia que era la semilla de toda la humanidad entera.

Allí estaba yo ayer. Y un druída de la zona me invitó a una gruta secreta… Yo acepté sin recelo, pero recordando que no debía demorarme demasiado, no porque yo sea una bella cenicienta, sino porque mi culo escarado necesitaba descansar de estar sentado un rato para otro viaje más largo y esperado que ya está a punto de acontecer[me].

Llegué y aquello era como los Alpes (o Apalaches :-P) ¡pero al revés! Unas escaleras interminables bajaban hasta aquellas catacumbas secretas, con guardián cancervero en la puerta que, como venía bien acompañada (parecía), me sonrió bien.

Lío de ascensores que no eran del local pero hicieron las veces de barca de Caronte y me engulleron los oscuros sonidos de tecno-music donde me vi envuelta (¿o atrapada?) de repente. Llegó Eduardo, bellísimo indígena guatemalteco que portaba un djembe tan hermoso como él. Hablamos de todo y de la muerte también, de la eternidad en un pequeño cuerpo contenida. No pude por menos de desnudarme entera, como ya estaba, y de invitarle a él también a quitarse la ropa para admirar su recio cuerpo, su portentosa fisonomía que transmitía historias de más de un millón de almas. No nos hicimos el amor, si os lo preguntáis. Solo nos compartimos dulce, suave, la mirada.

Llegó un marroquí también a compartir un poco conmigo lo que iba a interpreter aquella misma noche. Luego le escuché atenta y sentí como si me transmitiera algo más longevo que su mirada. Pero apenas sí sé yo escuchar con mis oídos de oyente encarcelada. Puse la mano y todo mi brazo en el bafle, si eso ayuda a idearos mi torpeza. Ni con dos cajas negras podría yo si quiera empezar a atisbar lo que quería él mostrarme aquella noche sagrada.

Moon siguió enamorándose de él mismo a través de mí. Es algo que he notado que a algunos hombres les gusta hacer. Me bailó, me tocó, me besó furtivo en la mejilla como si me entregase todas las ganas contenidas de años de castidad autoregalada. Disfrutaba cuando quería con él, y cuando no sin él. Todo marchaba en perfecta armonía aquella hermosa mañana (¡o qué sé yo qué astro lucía arriba, allá fuera de aquella h/ura que con nutriente tesón nos amamantaba).

También tuve encontronazos con personajes más reales, de andar por casa. Un judío de Wisconsin ¡por ejemplo! que bailaba zalamero al trenecito estrellado contra la pared con un montón más de cuerpos apelotonados, deseosos y juguetones que regalaban feromonas sin importer a quién. ¡Cuánta juventud en personas no medularmente lesionadas! ¡Quién fuera tan inconsciente de todo lo que el cuerpo es capaz de hacer! Luego un surcoreano entrado en años y extasiado –quiero creer que solo borracho- me agasajó con dos billetes de cinco dólares solo por mirarle bailar con naturalidad y hasta casi entretenida (¡me reí un rato largo! ¡Eso no había gitano que se lo saltase!), y cuando le quise devolver la cuantía, se enfadó y se alejó gritando “nononono” ¡en fin! De diferentes maneras de ser y estar en el mundo -¿religiones-culturas?- está la vida llena! ¡Y Blake! Un muchacho que, amigo mediante, me quiso “entregar un baile” (estos estadounidenses son raros, raros… Y este en particular me recordó a mis lozanos 16. Ja) Pidióme permiso y me comunicó su inquietud relacionada con Moon y su sensación de que me poseía mínimamente aquella tarde. ¡Nada más lejos de la realidad! Yo solo me debo a mis sordos, quizás, de deberme a alguien. ¡Pero héte aquí que Moon se enfadó! (o… ¿cómo es que lo llaman? Se puso “celoso”) y la regañina que le eché [¡dije cojones en perfecto español, incluso!] fue el punto y seguido de lo que nunca pudo ni podrá ser, claro. Así petrifico yo las cosas, si no que se lo pregunten a mi médula espinal o a mi prolífica carrera matemática.

Aún así la noche siguió imparable, como cada noche desde que recuerdo. Unas más imparables que otras, otras paralizadas para, quizás, toda una vida ¡qué sabe nadie! El tiempo se agotaba porque en este mundo en el que vivimos de cuerpos, de sillas eléctricas, de transportes accesibles… es limitado y mi culo escarado ya ni se molestaba en recordarme que de ello dependía mi vida.

No hay taxis adaptados disponibles en DC a las 2:30 de la mañana, os hago saber. Y es por cosas como ésta por lo que a veces me da un poco de rabia o pena ser discapacitada. Porque tanta miel en los labios, y después recuerdo que no tengo paladar para casi nada…

Menos mal que Blake apareció salvador de la nada y se encargó de todo lo necesario para sobrevivir en este mundo que habitamos. Nos acompañó a casa.

Y a las 5 de la mañana llegamos. Sara de morros. Anna cansada. Yo a gusto porque ya ni sentía ni padecía mi “dolor” en el culo (por llamarlo de alguna manera, yo con el dolor puse tierra por medio y ni más arrepntida ni encantada…)

Ese día entero fue impresionantemente energético. Quise pasarlo con la Madre de Gianni, pero no pudimos sacarlo adelante… ¡Está bien todo siempre! Si eso es lo que  era de pasar. Aunque surgió Pluma Azul de improviso, inesperadamente, y eso no puede más que significar que todo en realidad tiene que ver con todo.
Y nada tiene que ver con nada.

Por la noche, a las doce y media, me puse muy enfermita. Mala, mala. Me recordó a algún momento de hospital que no os voy a explicar porque… ¡menuda gana! Pero entendí que la vida, o yo, lucho hasta extinguirme y no al revés. Y eso por alguna razón que no acabo de entender parce que es lo que tiene que ser.
Me tomé un analgésico, que yo mucho de boquilla, pero a la hora de la verdad soy tan pragmática como el que más.

Y días de vino y rosas, o de horas y horas postrada en la cama. Como inició esta breve historia que hoy os relato.

Buena noche, como decía Edén cuando pensaba que quizás nos volveríamos a ver en cualquier momento/sometime he just said this night. When he understood that all and every night it is just what it is.

Solamente puedo decir… I´m feeling glad, je.