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lunes, 9 de diciembre de 2013

Random thoughts

Salí de mi "zona de confort" por voluntad propia, porque es lo que quise querer. Conocer más lugares de EEUU. Nueva Orleans, la cuna del Jazz. Música. Que tanto Gallaudet me está dejando el oído vago.

Pero resulta que no es fácil viajar... en silla (eléctrica ni manual). Casi todos los garitos son inaccesibles. Mi propio hotel, al que llamé antes de venirme para cerciorarme que iba a poder dormir en él, tiene escalones y escaleras por doquier (muy bonito, por cierto. Para aquellos que camináis está muy bien). Las camas altísimas -asíq nueva técnica ingeniosa, Sara mediante, para subirme a ellas-. Del baño ¡ni hablamos! ya me lavaré el pelo de nuevo cuando vuelva a DC (donde mi WC está en el segundo piso, pero una palangana en la cocina hace las veces de jacuzzi). Con las prisas me vine sin pañales, pensando q en esta ciudad también habría ancianxs con pérdidas de orina, pero parece ser que me equivoqué... y así una y otra y otra... ¡y lluvia, y frío! que es lo que peor llevo, y que no sé cuánto tiene que ver con la dependencia fisica...

¿Para qué era que se viajaba? Para conocer lugares, gente, maneras y formas. Para descubrir nuevos rincones y secretos que el ser humano (o la Naturaleza, si vas a ella, que eso sí que es challenging estando tetra...) expresa siendo... ¡para compartir, aprender...! Todo bien.
El caso es que puedas hacerlo, y quieras ¡y lo hagas! Y disfrutes de todo el proceso. A mí en este viaje eso se me está dando reguleras [Pero estoy escuchando música, y escribiendo, mientras me baña ahora mismo un cálido sol] ¿de qué me podría yo quejar, en realidad? [...]

Otro pensamiento recurrente que tengo es el de que estorbo, soy inútil, molesto. Ni si quiera con dinero compensa el tenerme como clienta, usuaria, (¡viva USA!) Cambiar la estructura de... ¡un edificio! solo para que cuatro gatos lisiados podamos acceder a él ¿¡para qué!?

Aquí en New Orleans las universidades no son accesibles. Mucho tienes que querer estudiar para levantarte cada mañana e ir a un lugar donde las trabas para hacer actividades de la vida diaria están a la orden del minuto. Es luchar contra la obviedad de que la sociedad no pensó en nosotros, ni a día de hoy piensan.

En todos los lugares, en todas las miradas, hay ese deje de lástima que efectivamente yo también a veces siento. Me encantaría poder ser independiente físicamente, pero es una realidad que ya no contemplo. ¿Y qué hacer, entonces? Asumirlo, aceptarlo, incluso aprender a valorarlo... Suena tan parecido a resignarse.

En realidad por un lado me siento así como afortunada o agradecida, porque tengo la sensación de estar aquí más de prestao que nadie. Me sobran ya como unos 3 años en mi haber (¡o los 29!). Debí morir y, sin embargo, la sociedad y la técnica -y otras cosas que ahora no enumero- me salvaron una vida que ahora, al sentirme en deuda, no puedo por menos de tener la sensación de que no la saldo ni en cierto modo saldaré. Estorbo y, además, no veo la manera de ser útil. Ni la utilidad en sí de ser útil. ¿Y cómo se salda esa deuda? ¿Viviendo? Siendo feliz, creyendo... La cosa es que ya no creo en casi nada. En el lenguaje y ya. No sé si es suficiente... ¿suficiente para qué? ¡Cuánto más felices seríamos cultivando trigo y tomates y compartiendo nuestro tiempo de cañas...! ¡espera! jaja.

Tengo la sensación de que no tengo derecho a exigir nada. Me usurparon la movilidad de mi propio cuerpo ¿cómo se enfrenta una persona a eso? Si me quitan la sanidad, la educación... lo único que me da por pensar es que qué suerte tuvimos antes, yo misma en primera persona, que gocé de todo aquello. ¿Y el futuro? el futuro ya depende de los fuertes y poderosos que crean y destruyen a su antojo, haciéndonos comulgar a todos con ruedas de molino, porque de todas todas hay que comulgar ¿no? ¡espera! 0_o

Será que he perdido la esperanza, las ganas, la razón. Será que me he vuelto conformista, loca o tetrapléjica.

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Pero luego, por otro lado, pienso en todo lo que se ha conseguido de una época a esta parte. Vuelo a España en una semana y puedo hacerlo sola, y entonces lo hago. Se acaba de firmar un convenio en el que la ciudad de Nueva York y su flota de míticos taxis amarillos que habitan sus calles se comprometen a hacer el 50% de ellos accesibles a nosotros, los wheelchair users antes del 2020 (como lo de acabar con el hambre, ¿no?) Y eso es porque gente como yo lo ha luchado. Porque por muchos allies que haya, "el que no llora no mama". Pero a mí me sale más quedarme parada... En vez de hacerme mala sangre, creo q he aprendido a transformarla en horchata. Y eso no sé si "me hace bien" a mí y a "mi colectivo" y qué demonios me traerá a la larga, pero otros colectivos de los que soy parte también lloraron y trajeron tantas cosas buenas como malas. Me parece a mí que más malas... ¿seré catastrofista? 

Dicen que hay que aprender a aceptar las consecuencias de tus decisiones y actos, pero también bien podría ser que toda esa gente que anda decidiendo y actuando se pusiera a recapacitar antes y no decidir ni actuar de esa manera. Es contradictorio y ambiguo. Quizás incoherente. Es complicado y difícil y yo ya estoy agotada de pensar siempre igual... ¿alguna idea?

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