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martes, 3 de junio de 2014

A day/night to remember



A day/night to remember…

Postrada en la cama (soy tetrapléjica. Hola ¿¡Qué tal!?) empecé aquel eterno día. 

Desayunando en mi jardincito sin creerme casi el buen tiempo que hacía. Vi a mi sobrinico recién levantao de la siesta, ejerciendo su derecho a ser llevado a que sus padres votasen (¡por Europa!) y charlé con mi amiga La Fiestas que brava pirata con parche y una hermosa son-risa me encomendó entregarme aquella misma tarde que, como no podía ser de otra manera, acabaría en noche para el recuerdo.

Primero realicé mis quéhaceres, aunque llegué ya como a destiempo, un poco tarde. Y después agarré el autobús que me llevó cerquita, cerquita de donde empieza este viaje. Meridian Park (aka. Malcom X Park).

Allá, cuenta la leyenda, hace cuarenta años se reunían cada domingo filas, ristras, de tambores que cantaban en la tierra (a, por, para, con, durante y mediante). Allá se juntaban los jefes de todas las tribus de América. Venían maestros de todos los rincones del continente, y allí invocaban la magia universal, que redentora les nutría con más domingos. Uno cada siete días.

Allí fui yo, me llevaron, cuando llegué a estas tierras. Una amiga –un ángel- que me acogió bajo su protectorado me mostró este milenario ritual un día que se produjo hermoso. Sensato. Hace ya casi dos rondas solares. // Volví de vez en cuando sola, acompañada, con compañía y en solitario. Fui viendo, descubriendo, dejándome impregnar por el sonido. Y el sonido me fue mojando…

Y cuando secó, en primavera, germinó una breve raíz. Tímida. Parecía que incluso rezagada… Salió, cual topo curioso, una noche que la Luna se encontró con esta sorta di maraviglia que era la semilla de toda la humanidad entera.

Allí estaba yo ayer. Y un druída de la zona me invitó a una gruta secreta… Yo acepté sin recelo, pero recordando que no debía demorarme demasiado, no porque yo sea una bella cenicienta, sino porque mi culo escarado necesitaba descansar de estar sentado un rato para otro viaje más largo y esperado que ya está a punto de acontecer[me].

Llegué y aquello era como los Alpes (o Apalaches :-P) ¡pero al revés! Unas escaleras interminables bajaban hasta aquellas catacumbas secretas, con guardián cancervero en la puerta que, como venía bien acompañada (parecía), me sonrió bien.

Lío de ascensores que no eran del local pero hicieron las veces de barca de Caronte y me engulleron los oscuros sonidos de tecno-music donde me vi envuelta (¿o atrapada?) de repente. Llegó Eduardo, bellísimo indígena guatemalteco que portaba un djembe tan hermoso como él. Hablamos de todo y de la muerte también, de la eternidad en un pequeño cuerpo contenida. No pude por menos de desnudarme entera, como ya estaba, y de invitarle a él también a quitarse la ropa para admirar su recio cuerpo, su portentosa fisonomía que transmitía historias de más de un millón de almas. No nos hicimos el amor, si os lo preguntáis. Solo nos compartimos dulce, suave, la mirada.

Llegó un marroquí también a compartir un poco conmigo lo que iba a interpreter aquella misma noche. Luego le escuché atenta y sentí como si me transmitiera algo más longevo que su mirada. Pero apenas sí sé yo escuchar con mis oídos de oyente encarcelada. Puse la mano y todo mi brazo en el bafle, si eso ayuda a idearos mi torpeza. Ni con dos cajas negras podría yo si quiera empezar a atisbar lo que quería él mostrarme aquella noche sagrada.

Moon siguió enamorándose de él mismo a través de mí. Es algo que he notado que a algunos hombres les gusta hacer. Me bailó, me tocó, me besó furtivo en la mejilla como si me entregase todas las ganas contenidas de años de castidad autoregalada. Disfrutaba cuando quería con él, y cuando no sin él. Todo marchaba en perfecta armonía aquella hermosa mañana (¡o qué sé yo qué astro lucía arriba, allá fuera de aquella h/ura que con nutriente tesón nos amamantaba).

También tuve encontronazos con personajes más reales, de andar por casa. Un judío de Wisconsin ¡por ejemplo! que bailaba zalamero al trenecito estrellado contra la pared con un montón más de cuerpos apelotonados, deseosos y juguetones que regalaban feromonas sin importer a quién. ¡Cuánta juventud en personas no medularmente lesionadas! ¡Quién fuera tan inconsciente de todo lo que el cuerpo es capaz de hacer! Luego un surcoreano entrado en años y extasiado –quiero creer que solo borracho- me agasajó con dos billetes de cinco dólares solo por mirarle bailar con naturalidad y hasta casi entretenida (¡me reí un rato largo! ¡Eso no había gitano que se lo saltase!), y cuando le quise devolver la cuantía, se enfadó y se alejó gritando “nononono” ¡en fin! De diferentes maneras de ser y estar en el mundo -¿religiones-culturas?- está la vida llena! ¡Y Blake! Un muchacho que, amigo mediante, me quiso “entregar un baile” (estos estadounidenses son raros, raros… Y este en particular me recordó a mis lozanos 16. Ja) Pidióme permiso y me comunicó su inquietud relacionada con Moon y su sensación de que me poseía mínimamente aquella tarde. ¡Nada más lejos de la realidad! Yo solo me debo a mis sordos, quizás, de deberme a alguien. ¡Pero héte aquí que Moon se enfadó! (o… ¿cómo es que lo llaman? Se puso “celoso”) y la regañina que le eché [¡dije cojones en perfecto español, incluso!] fue el punto y seguido de lo que nunca pudo ni podrá ser, claro. Así petrifico yo las cosas, si no que se lo pregunten a mi médula espinal o a mi prolífica carrera matemática.

Aún así la noche siguió imparable, como cada noche desde que recuerdo. Unas más imparables que otras, otras paralizadas para, quizás, toda una vida ¡qué sabe nadie! El tiempo se agotaba porque en este mundo en el que vivimos de cuerpos, de sillas eléctricas, de transportes accesibles… es limitado y mi culo escarado ya ni se molestaba en recordarme que de ello dependía mi vida.

No hay taxis adaptados disponibles en DC a las 2:30 de la mañana, os hago saber. Y es por cosas como ésta por lo que a veces me da un poco de rabia o pena ser discapacitada. Porque tanta miel en los labios, y después recuerdo que no tengo paladar para casi nada…

Menos mal que Blake apareció salvador de la nada y se encargó de todo lo necesario para sobrevivir en este mundo que habitamos. Nos acompañó a casa.

Y a las 5 de la mañana llegamos. Sara de morros. Anna cansada. Yo a gusto porque ya ni sentía ni padecía mi “dolor” en el culo (por llamarlo de alguna manera, yo con el dolor puse tierra por medio y ni más arrepntida ni encantada…)

Ese día entero fue impresionantemente energético. Quise pasarlo con la Madre de Gianni, pero no pudimos sacarlo adelante… ¡Está bien todo siempre! Si eso es lo que  era de pasar. Aunque surgió Pluma Azul de improviso, inesperadamente, y eso no puede más que significar que todo en realidad tiene que ver con todo.
Y nada tiene que ver con nada.

Por la noche, a las doce y media, me puse muy enfermita. Mala, mala. Me recordó a algún momento de hospital que no os voy a explicar porque… ¡menuda gana! Pero entendí que la vida, o yo, lucho hasta extinguirme y no al revés. Y eso por alguna razón que no acabo de entender parce que es lo que tiene que ser.
Me tomé un analgésico, que yo mucho de boquilla, pero a la hora de la verdad soy tan pragmática como el que más.

Y días de vino y rosas, o de horas y horas postrada en la cama. Como inició esta breve historia que hoy os relato.

Buena noche, como decía Edén cuando pensaba que quizás nos volveríamos a ver en cualquier momento/sometime he just said this night. When he understood that all and every night it is just what it is.

Solamente puedo decir… I´m feeling glad, je.

Tetraplejia no es un color


Cuando me desperté… hacía mucha sed y el gotero exhumaba gotas refrescantes por sus paredes de vidrio y acero. Olía. No a nada en particular que pudiese ahora mismo describir, simplemente olía todo; la almohada, la medicina, la enfermera que venía a ponerme asquerosos ungüentos ¡los ungüentos! Que de repente se abriera para mí el maravilloso mundo de los olores, olfato mediante recuperado por la avalancha de corticoides que me metían diariamente en el cuerpo, era un milagro que yo, atea de boquilla y pacotilla, no aprecié más que con obviedad cansina, aunque eternamente agradecida y no sin poco estremecimiento. ¿¡Y el respirar!? ¡qué absurda necesidad creada que nos meten estos del marketing de la evolución, o la supervivencia o quien sea que se encargue de eso! ¡un atraso, señorxs! ¡un atraso y un motivo más para agrandar la brecha de la desigualdad social! ¡Y eso se lo digo yo, que de eso sé yo un rato!
Y luego, con lo a gusto que estaba yo con todo allí, organizado, respirándome aquella máquina por mí, y yo solo encargada de viajar por los lugares más lejanos del universo… ¡bueno! También algún momento de asqueroso límite cerebral que no describo aquí por la escatología que sería grafiarlo completo. Pero en general [me] la pasaba bien, sobretodo de noche, aunque también tenía un poco como de algo que bien podría denominarlo ahora con esa palabra comodín que llamamos “miedo”. Pero entonces no era eso. Y no por falta de palabras, que siguieron estando allí aunque no me hicieran falta para nada, así que no las usaba en ningún momento. No necesitaba nada, come on, what are you talking about!? ¡Lo tenía todo ya! En el peor de los casos, si me atragantaba con una mucosidad ingente que emergía de mi garganta, solo tenía que escupirla hacia fuera mientras resbalaba viscosa por toda mi cara, y mis párpados se cerraban de nuevo hasta que llegara alguna de aquellas almas que diligente me retiraba todo aquello ¡Tarán! ¡era mágico! ¡como un sueño! (¡espera! ¿fue solo un sueño…?) Una vez casi me muero ¡bueno! una que yo recuerde, que hubo más por lo visto –en las pantallas, o monitores ¡o pulsómetros! o donde sea que ven esas cosas los del gremio-. Sabía, pues acepté armoniosamente y casi con displicencia mi nueva condición de solo ser pensante, que ellos no iban a entender mi comunicación, que vendríamos a llamarla ahora como telepática, supongo (dije que no usaba entonces las palabras, asíque ahora al intentar interpretarlas a este, mi castellano, me quedan un poco descompensados y cojos los conceptos), gritaba y el hospital entero volaba por los aires, Valencia ¡España! Se levantaba todo el agua de los océanos y el sol de apagaba y la nada se expandía más allá del cielo y el infierno. ¡Y nada! Allí no venía ni dios, ni las enfermeras.

Y yo me iba a morir ya, casi seguro… 

¡Bueno! no era todavía el momento.  
 


domingo, 1 de junio de 2014

Seguir


Sigues existiendo allá, en tu cuerpo. En tu lozano, bellísimo, perfecto cuerpo que camina y respira y bosteza y crece y ensancha el aire.

Sigues mirando el mundo a través de esos ojos preciosos que llenan el universo de luz cegadora, de disparos de nieve.

Sigues sonriendo con tus dulces labios y tus blancos dientes y tu suave lengua y tu pura esencia.

Sigues teniendo la fuerza acumulada que nunca gastas esperando tiempos peores, y así es como te haces invencible, subyugando a todxs lxs que de la apacibilidad de tu alma han gustado .

Sigues creando esta tierra húmeda, fértil, marrón ceniza. Ungüentos.

Sigues nutriendo al mundo de tu ser y entrañas.

Sigues, lo sé, porque yo también sigo. Y eso es inevitable ilustración de esta nada.

Y el día final, cuando te veas extinto y creas que se acabó el seguir, allí entonces será cuando por fin estaré yo lozana, cegadora, dulce, preñada. Cuando por fin todo cabrá en la cabeza de un alfiler, y ya no nos querremos más ni menos que ayer ni que mañana.

viernes, 23 de mayo de 2014

Primavera

Rápido, rápido... que esto parece que va a durar toda la existencia, pero a veces resulta que es cíclico y luego viene lo que hemos venido llamando verano, otoño e invierno.

¡Es primavera! Aquí, en el árbol de enfrente de la ventana de mi oficina (un segundo piso), y hace un sol agradable y cálido, y hay unas ganas en el ambiente, un sentimiento de poder lo imposible...

Sigo disfrutando de cada nuevo segundo que vivo, de cada persona que está conmigo en cada instante.

¡Tengo un montón de nuevas ideas y proyectos y novedades! Tengo un montón de ganas ¡y una escara! Pero... ¡ea! ¿quién dijo que todo iba a ser siempre tan fácil?

Realmente me gustaría volar, pienso a veces, pero luego me entra la pereza y se está tan agusto sentadica, así, tetrapléjica... 



Yo, yo misma e Inés
(en el parque de mi ensoñada Gallaudet)

lunes, 12 de mayo de 2014

Fuck Aristotle


“ Todos aquellos que son sordos de nacimiento son también mudos, incapacitados para hablar y para elevarse a las ideas abstractas y morales”  

                                                                     Ἀριστοτέλης


¡Bendito Aristóteles! Que nos privó del oficio del contribuir al conocimiento de la humanidad durante siglos. 

Entiendo que no tuviera tiempo ni ganas el hombre para pasarlo con el primer personaje que se le cruzara en el camino -¡es como la civilización misma el colega!-, pero si hubiera tenido un poquito más de suerte, o tan solo diferente, quizás hubiera conocido a gente como Robert Sirvage, por ejemplo, o Mónica Antón, y aquellas palabras de la abstracción se las podría haber metido por el orrrrrrrrrto, mismamente.

Milnovecientos años después ¡que se dice pronto! se le ocurrió a un español "desafiarle" (¡con un par!) y pensó que a lo mejor sí que podían ser educados... [Nada que ninguna madre no supiera desde milnovecientos años antes de que naciera el susodicho griego en cuestión].

Finalmente, por ahora, quinientos años después -y por supuesto franceses y yankees mediante[s]-, me encuentro hoy en esta Universidad donde sinceramente dudo de que los oyentes seamos capaces de elevarnos si quiera una centésima parte de los que estos incapacitados son y sienten.

He dicho.

miércoles, 7 de mayo de 2014

RAYUELA - Ponguntá :-)


Y como curiosidad a destacar, que me ha hecho reflexionar personalmente, opino que recoge perfectamente en una sola frase esa dualidad en la que se encuentra ahora mismo Colombia… y toda Latinoamérica (¿y todo el mundo, toda la Historia de la Humanidad, todos los individuos?)

 <<Era la misma casa, sin duda, sin ser la misma: parecía más joven, y a la vez más antigua.>> 

La casa con luces de quinqueles y establos de caballos donde acontecían violaciones de estandartes populares de la liberación del país. La misma hacienda que con  sus muebles franceses de importación representaba entonces la emulación del avanzado continente europeo que venía a evangelizar espiritual, moral e intelectualmente a gentes que ya tenían su propia espiritualidad, moralidad e inteligencia.

<< No sabía, y aún lo ignoro, si los fantasmas existen, y si es así, si puede haber un fantasma que venga del futuro, no del pasado.>> 

Si no es una tontería que se asusten el uno del otro y el otro del uno, en vez de aprovechar esa conjunción de tiempo y espacio para hacerse el amor, en vez de gritarse de miedo. Para aprovechar todo lo bueno que te trae la tradición del pasado y lo que te aporta la visión de futuro… y todo eso en la colisión que es el presente.


lunes, 21 de abril de 2014

Nueva odisea



Me imaginé yo, 

Ulises tetrapléjica sin necesidad de ser atada al mástil, y todxs mis compañerxs sordxs sin cera en los oídos remando por aquellos lugares donde la tentación sólo a mí me canta dulce y suave... 



Ulises atado, las sirenas aladas y los remeros oyentes


Jajaja. 

Es para morirse de risa.